Algunas consideraciones/ Índice analítico de la revista
Laura Velázquez
Índice
Consideraciones generales y particulares de la revista
Índice analítico de Cuadernos de Granaldea
Este informe contiene el relevamiento de un corpus de seis números de la revista Cuadernos de Granaldea y se propone presentar la revisión del contexto histórico de su realidad y existencia. A su vez, ofrece consideraciones generales y particulares sobre esta revista, con énfasis en el aspecto social y de recuperación del pasado. Por último, incluye la elaboración de un índice analítico de cada uno de sus números.
La publicación de Cuadernos de Granaldea abarcó el período comprendido entre los meses de diciembre de 1980 y junio de 1982. Aunque parece haber sido concebida como una revista mensual (su segundo número está fechado en enero de 1981), presenta una notoria irregularidad en su publicación.
La regularidad de su corta vida está presente en el año 1981, en el que se publican los números dos, tres, cuatro, y un número especial; estas cuatro entregas corresponden a los meses de enero, julio, octubre y diciembre respectivamente. La última entrega está fechada en junio de 1982.
Cuadernos de Granaldea fue una revista cultural y montevideana, con un formato cuaderno. Tal como lo explicitan sus propios hacedores: “Cuadernos de Granaldea, pretende ser lo que su nombre bien precisa: una serie de cuadernos [.] dedicados a la problemática cultural y literaria” (s/firma, Nº 1 diciembre 1980:2). Respecto al contenido referido en la expresión “cultural y literaria”, se harán algunas precisiones más adelante.
Su nombre alude al departamento de Montevideo: “La referencia a esta «gran-aldea» montevideana, quiere acentuar nuestra voluntad de estar insertos en este tiempo y lugar nada fáciles.” ([s/firma, Nº 1, diciembre 1980: 2). Se trata entonces, de cuadernos de pequeñas dimensiones, cuyo número de páginas oscila entre treinta y cuarenta y cinco, en las que también aparecen afiches, ilustraciones, xilografías, y fotografías (incluso en la carátula), en todos los casos, impresos en blanco y negro. La presencia de estos componentes habla de un trabajo de diagramación en relación a la ubicación del texto escrito.
El redactor responsable de la revista fue variando en las diferentes apariciones: Yahro Sosa (Nº 1), Rodolfo Levin (Nº 2 y Nº 4), Elder Silva y Enrique Martínez Larrachea (Nº 4), y Adolfo Bertoni (Nº 5).
Su equipo de redacción, en cambio, se mantuvo constante en términos generales y estuvo integrado por Luís Benítez, Raúl Ferreiro, Francisco Lussich, Alejandro Michelena, Luís Pereira, Cecilia Ríos, Elder Silva, Antonio Mª Dabezies, Adolfo Bertoni.
Como se advierte se trata de un grupo numeroso de personas y colaboradores que se van incorporando, y hacen el esfuerzo de sacar esta revista, que no cuenta prácticamente con auspiciantes. El reducido circuito de distribución comercial en que podía hallársela se reducía a once librerías, entre ellas, Fundación de Cultura Universitaria, Librería Linardi y América Latina.
Su costo por suscripción era de 60 nuevos pesos para seis meses y 110 nuevos pesos para un año en Uruguay, y de 8 dólares para seis meses y 16 dólares para un año en el exterior.
Hasta aquí la presentación y los caracteres descriptivos de la revista.
Se trató de una revista que planteó un nexo con una parte de la cultura precedente, explícito a manera de compromiso y objetivo: recuperar el quehacer cultural perdido. En una larga y oscura etapa que sufre la sociedad uruguaya, realidad compartida con otras sociedades de esta América Latina; Cuadernos se “planta” humilde y metafóricamente diciendo: “Tenemos esperanza en que nuestro esfuerzo pueda, en algo, colaborar en que vayan disipándose la noche y la bruma.” Y sigue:
Enfrentados a la absurda opción entre salvar del derrumbe al gato o al cuadro de Picasso, elegimos la vida. Apostamos al hombre concreto y sufriente con el que caminamos esta jornada del Cono Sur. (S/F, Nº 1 diciembre 1980:2)
La preocupación y el desafío cultural de la revista quedan planteados en la nota titlada “Aportes para un debate necesario”:
Los pocos que, en años anteriores osaron bordear el tema, han coincidido en constatar que el período que más o menos abarca desde 1974 a 1978 ha sido uno de los más desdichados –sino el más– que ha vivido el Uruguay en el plano cultural. […].Es en esta convicción que aquí intentaremos abrir el fuego-a la espera de más profundos análisis- sobre un fenómeno de tal complejidad (Michelena, [artículo], Nº 1, diciembre 1980: 3-5).
Y como se habla de pérdida entonces es oportuno preguntarse porqué, que causas la determinaron, quienes la produjeron, en fin, cuáles fueron las condicionantes que golpearon a la cultura en el país. Estas interrogantes colocan a este informe en el cierre de su introducción, dejando paso a la presentación del contexto histórico que enmarca el surgimiento y desarrollo de una revista involucrada y comprometida con las vivencias de su tiempo.
El nacimiento de Cuadernos de Granaldea se produce a poco más de siete años del quiebre institucional que sumerge a Uruguay, a partir del 27 de junio de 1973, como se sabe, en el más terrible de los regímenes dictatoriales de su historia. Su primer número aparece a un mes de producirse el plebiscito constitucional de 1980, que sella el final de una de las etapas que el politólogo Luís E. González llama “ensayo fundacional” del “proceso”. Hasta se puede decir que se trata de una buena muerte (el fin de este “ensayo”), y un esperanzado alumbramiento para la cultura desde las páginas de esta revista, que fija su razón de ser en la recuperación de un pasado rico y fértil.
Con una estricta mirada cronológica, la publicación de esta revista (entre diciembre de 1980 y junio de 1982) queda inscrita, desde el punto de vista de las ciencias sociales; en un período de “dictadura transicional”, marcada por la convocatoria a un plebiscito constitucional cuyo resultado deja fisurado el propósito fundacional “del Proceso”. Fracasado el intento de fundar un “nuevo orden”, se produce una apertura democrática con la mediación de algunos de los sectores de los partidos políticos tradicionales (hasta entonces proscritos), y que desemboca en las elecciones internas de esos mismos partidos en noviembre de 1982.
Es necesario ir por partes y sintéticamente, presentar aspectos y hechos que desembocan en el mencionado plebiscito, (sobre todo por su resultado) poniendo de relieve las circunstancias que lo preceden.
A este respecto es preciso recordar algunas reflexiones previas al Golpe de Estado y aparecidas en el semanario Marcha, que con una gran agudeza política y claridad de enfoque, vaticinan el quiebre institucional del país.1 La edición del 28 de abril de 1972 incluyó el editorial “Guerra y Paz”, centrado en la confrontación de entonces entre la guerrilla y el Gobierno:
No es novedad decir que el país tiene ante sí tres caminos: o la legalidad actual, o la revolución, o la ilegalidad de una dictadura de derecha [.]. Las dictaduras son incapaces de crear legalidad alguna. Apenas un ordenamiento» (Herrera: 2004, 196).
El día 7 de diciembre de 1972, el mismo semanario titula en su tapa: “Fuerzas Armadas y Poder Político”, y hace referencia a la situación de los presos en el marco de las llamadas “medidas prontas de seguridad” (y suspensión de libertades individuales). La nota editorial atribuida a su director Carlos Quijano expresa:
¿Dónde está el poder? ¿En el gobierno que ordena la libertad o en quienes mantienen la prisión? Esta oposición gobierno-poder, ¿hasta cuando puede mantenerse? Indefinidamente, mientras el llamado gobierno se resigne a ser una ficción. Pero entonces no hay gobierno. Sólo hay poder. O en forma más simple: el gobierno lo ejercen quienes tienen el poder» (Herrera: 2004, 220).
Por esos días, en su ensayo titulado “¿Hay o no presos políticos en el país?”, el escritor y abogado defensor de oficio Carlos Martínez Moreno, entendió que sí, “hay presos políticos y hay algo más: hay miles de jóvenes presos por imputación de delitos políticos, tipificados según un estilo de interpretación totalmente nuevo”. Y más adelante agrega:
Hoy se sabe que la prisión política o la prisión por razones de delincuencia política llega o puede llegar a miles de hogares, abarca o puede contaminar a toda una clase con posibilidades diferentes” (Martínez Moreno: 1994, 238).
El día 9 de febrero de 1973, el número 1.631 de Marcha en su editorial titulada “Tanto va el cántaro al agua…” afirma: “Lo que tenemos que empezar por preguntarnos es si el poder militar debe sustituir al poder civil, si el poder político y el poder militar pueden confundirse y ser ejercido sólo por éste” (Herrera: 2004, 224). A tan sólo tres meses antes del golpe de Estado de junio de 1973, Martínez Moreno en su ensayo “Los monitores de la libertad” responde a la aparición de un proyecto llamado de “consolidación de la paz”. Allí anuncia:
Lo primero que llama poderosamente la atención es que el proyecto, tras haber querido sustituir la connotación represiva del estado peligroso por la connotación positiva de la paz social, vuelva a las viejas y ya podría creerse que perimidas fórmulas del odio y el escarnio, en el momento en que dice estar fundando el regreso al orden” (Martínez Moreno: 1994, 240). 2
Finalmente hacia el mes de junio, como es sabido, el Poder Ejecutivo, en la figura de Juan M. Bordaberry comunica la disolución de las Cámaras y se efectiviza el golpe de Estado por parte de los militares. El país se hunde en ese largo período dictatorial que, siguiendo la periodicidad del politólogo uruguayo antes mencionado reconoce tres etapas: la primera, que denomina “dictadura comisarial” entre 1973 y 1976, la segunda de “ensayo fundacional” que llega hasta 1980, y por último, la de “transición democrática” que se extiende hasta 1985. (Caetano y Rilla: 1987: 13)
En el transcurso de la primera y buena parte de la segunda de las etapas mencionadas, aparte de las duras restricciones al derecho de asociación, derechos sindicales y represión estudiantil, también sufre un fuerte aniquilamiento en la cultura. Sin duda, el período señalado marca la profundización de una crisis, que había sido señalada tiempo atrás por Carlos Martínez Moreno.
En efecto, en su ensayo “El gobierno custodia sus bienes culturales”, fechado el 24/VIII/72 frente a la aparición de un proyecto de ley de Servicios Culturales, con una postura crítica denuncia:
Un régimen que ha hecho de la represión el escudo y la razón de su existencia, un régimen que vive y alienta para estratificar un sistema de valores tan caducos, no puede trabar ninguna relación válida, por más que lo quiera, con las formas vivas del arte, de la cultura y de la ciencia. (Martínez Moreno, 1994: 172).
Instalado el régimen dictatorial, se produce una fuerte represión en el ámbito de la cultura y la educación, efectivizada a través de la destitución y la prisión de maestros y profesores, alguno de los cuales fueron condenados al exilio. Además quedaron bajo las mismas circunstancias grandes figuras de la cultura uruguaya, escritores y periodistas.
De hecho en las salas de lectura de la Biblioteca Nacional quedan prohibidos por decisión del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas militares y policiales (Esmaco), los escritos de prensa del período entre 1950-1974.3 Fueron clausurados varios órganos de prensa, los diarios: De frente, Ya, Ahora, Extra, Época, El Popular y La Idea. En lo que se refiere a los semanarios: Voluntad, Respuesta, El Oriental, El Sol y Marcha. Este último había presentado hacia fines de 1973 la convocatoria a dos concursos, uno de ensayos y otro de cuentos. En el de cuentos, se premia a El guardaespaldas del joven escritor Nelson Marra. Por razones del contenido de dicho cuento al poco tiempo fue detenido este escritor, al igual que el director del semanario Carlos Quijano, el redactor responsable Hugo Alfaro, Juan Carlos Onetti y Mercedes Rein, miembros del tribunal de dicho concurso.4
A pesar de ser una institución apolítica, la “Feria Nacional de Libros y Grabados” que se realizaba cada año en un predio abierto del Parque Rodó, es obligada a trasladarse a un predio privado produciéndose como consecuencia la pérdida de una parte considerable de su público. Dentro de los escritores prohibidos tanto en librerías como en la Biblioteca Nacional figuran Enrique Amorím, Julio E. Suárez y Francisco Espínola, este último fallecido el mismo día del golpe, entre muchos, aunque esas prohibiciones no siempre fueran explícitas en forma continua. En especial durante los primeros tiempos del régimen, entre los escritores censurados se cuentan: Martínez Moreno, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Idea Vilariño, Mario Arregui, Hiber Conteris y el historiador Roque Faraone, por mencionar algunos. Conteris será sometido a años de prisión y obligado luego al exilio; Arregui fue preso durante arios meses e Idea Vilariño destituida de su cargo de docente. En total, fueron varios cientos los escritores que sufrieron algún tipo de persecución en este período.
En el plano político, destacamos la decisión de las Fuerzas Armadas de deponer de su cargo al presidente de facto Juan M. Bordaberry, en 1976, e instalar en su lugar al abogado Aparicio Méndez. En mayo de ese año y en un operativo conjunto de las fuerzas represivas de Argentina y Uruguay, los ex legisladores Zelmar Michelini (Frente Amplio) y Héctor Gutiérrez Ruiz (Partido Nacional), son secuestrados y asesinados junto a dos integrantes del movimiento guerrillero. Por las mismas fechas se tienen noticias de la aparición de cadáveres mutilados arrojados en el Río de la Plata, episodios que serán corroborados una vez recuperada la democracia y con el avance de las investigaciones. El año 1977 sorprende a lo que queda del mundo cultural el secuestro y la desaparición del maestro y periodista Julio Castro, fundador junto a Quijano del semanario Marcha.5
A través del Acto Institucional Nº 4 y en el entendido de que se hacía imprescindible la “renovación total” del sistema político, el gobierno dictatorial decreta la proscripción de los partidos políticos aún con mínima actividad y existencia legal en el país. (Caetano y Rilla, 2004: 64). Continuando su proyecto “cívico-militar”, hacia 1978-1979 el plan político de las Fuerzas Armadas incluye la depuración de los partidos políticos, la elaboración de una nueva Constitución –que sería sometida a plebiscito–, y la convocatoria a elecciones nacionales con un candidato único, que surgiera de los partidos nacionales depurados. Para legitimar su actuación –en una “prudente apertura”– se produce una reactivación de los partidos tradicionales, y utiliza la estrategia del apoyo ciudadano, poniendo a consideración la aprobación de una reforma de la Constitución a través de la cual se incluía lo sustancial de la llamada “Doctrina de Seguridad Nacional”.
Este tema es objeto de análisis y reflexión de Martínez Moreno que desde el exilio en su ensayo “Uruguay en la coyuntura del miedo”, aparecido en Cuadernos de Marcha, en su segunda época, editado en México, y correspondiente en a los meses de julio-agosto de 1980:
Preparada esa Constitución lejos de todo ámbito de difusión popular, quieren plebiscitarla en noviembre. El poder constituyente son ellos; los generales, específicamente, […]. Ese poder constituyente autodesignado y autoritario –aberrante por ambas razones– primero manda confeccionar y luego manda plebiscitar” (Martínez Moreno: 1994, 90).
Comienza entonces y de cara al plebiscito, una campaña masiva del oficialismo con el respaldo de la casi totalidad de los medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión) y una restringida campaña opositora. Para poder realizarla, el pueblo contó como circuitos de divulgación la familia, la conversación callejera o laboral, escasos y rudimentarios medios de comunicación clandestinos (folletos, casetes) y contados espacios en algún medio de comunicación comercial.
El 30 de noviembre de 1980 la ciudadanía se pronunció mayoritariamente en favor del “No” (56 %), fisurando políticamente al régimen dictatorial, silenciosa y pacíficamente en las urnas. Frente a esta derrota al año siguiente, las F.F.A.A, debieron cambiar su estrategia política y se vieron obligadas a dialogar y mediar con los partidos políticos “tradicionales”, y luego de dos años, convocar a elecciones internas de los partidos, instancia que se concretó el último domingo de noviembre de 1982.
En lo que se refiere a la cultura, y en referencia a la tripartición del proceso, Pablo Rocca en su trabajo, “Sobre las letras y la dictadura, (reflexiones básicas)”, rescata lo siguiente:
Si se mira este proceso, desde los movimientos de la vida cultural la correlación no es tan estricta con el acontecer político o, en todo caso, existiría la posibilidad de realizar otros recortes, capaces de generar o aun preservar espacios de sociabilidad y resistencia a la opresión. De hecho, la Feria Nacional de Libros y Grabados, dirigida por la poeta Nancy Bacelo, fue uno de los pocos centros de encuentro donde, sin pausas, circularon algunos bienes simbólicos y donde se pudo compartir las esperanzas y el miedo. Aun más, 1978 podría situarse como el comienzo de una etapa de respiración un poco menos artificial: se intensifica la actividad del sello Arca, fundado en 1962; surge la editorial Acali, se revitaliza Ediciones de la Banda Oriental (iniciada en 1961) inventa “Lectores”, una colección para suscritores que continúa saliendo y llegó a tener cinco mil abonados. También ese año 1978 aparece el suplemento cultural La Semana, del diario El Día, episodio fundamental para la recuperación de receptores. Y, además, empiezan a aumentar su ritmo de publicación las revistas para las minorías letradas” (Rocca, 2008: 149).
La gestación de Cuadernos de Granaldea, entonces, está presente en este resurgimiento editorial del final de la década de los setenta y principios de los ochenta, período en el que se verifican las condiciones mínimas para su surgimiento. Esta revista nace junto a otras de similares características, entre ellas la revista Trova, cuyos productores son estudiantes del Instituto de Profesores “Artigas”, “y luego integrada a los programas de la editorial Arca, donde se combinaron los jóvenes con los consagrados (Mario Arregui, Idea Vilariño, Héctor Galmés, etc)” (Rocca, 2008: 16). Otras revistas que surgen en esta época son: Prometeo, Poética, La Plaza (Las Piedras).
Consideraciones generales y particulares de la revista
En el aspecto formal, Cuadernos de Granaldea no escapa al concepto de periodismo integral, expuesto por Gramsci: […] “aquel que no sólo trata de satisfacer todas las necesidades (de cierta categoría) de su público sino que se esfuerza por crear y desarrollar estas necesidades de estimular, en cierto sentido a su público y de aumentarlo progresivamente.” 7
Si bien algunas fundamentaciones realizadas por el pensador italiano están reflejadas en la revista, otras no lo están tanto. Se trata sí de un grupo homogéneo de personas, “especialmente con cierta orientación general, y que sobre esa agrupación se quiere tomar apoyo para construir un edificio cultural completo […] comenzando directamente por… la lengua […], por el medio de expresión y de contacto recíproco.” (Gramsci, 2000: 149).
De hecho esto está expresado en la declaración de propósitos de la revista que se define como una revista cultural e intelectual. Sin embargo, y respecto de los lectores, si bien Cuadernos los considera, según Gramsci, “como elementos ideológicos, «transformables» filosóficamente, capaces, dúctiles, maleables a la transformación”, en lo que se refiere a lo económico, no puede sujetarse a las consideraciones de este filósofo.
Debido a la realidad socio-económica del medio esta revista debe tomar en consideración el poder adquisitivo de su público, lo cual la transforma en una publicación que, –además por sus escasos auspiciantes– tenga dificultades para su producción. El costo de la revista es por suscripción para seis meses de 60 nuevos pesos, precio aceptable, si se toma en cuenta los 150 nuevos pesos mensuales que los familiares de presos del Penal de Libertad “depositaban para poder comprar las cosas que el penal no proveía.” (Tiscornia, Treby, 2003: 85). Da la impresión de que esta publicación se realiza desde el esfuerzo personal de un grupo de amigos que comparten y tienen un “plan” para sostenerla. Cuadernos de Granaldea sí está atenta a la aparición y manifestaciones de distintos movimientos intelectuales que se van formando, como lo es en esta época el canto popular, puesto que está abierta “a considerar los impulsos innovadores que se producen” (Gramsci, 151).
Apartándose un poco de la tripartición tipológica que formula este autor, Cuadernos… se acerca más a las caracterizaciones que señala Pablo Rocca en su trabajo, “Por qué, para qué una revista (Sobre su naturaleza y su función en el campo cultural latinoamericano)”. Allí formula un tipo específico de emprendimiento cultural es decir:
La revista propiamente cultural, la que podríamos llamar también «revista de intervención», la que se inscribe en el debate por cuenta propia, con escasas posibilidades de supervivencia habitualmente con débiles apoyos y contrapesos, a veces con la expresa voluntad de ser marginal, de trabajar desde la periferia contra un centro, un poder cultural que no necesariamente se identifica con el establishment, sea este o no de derecha.8
Es sin duda una publicación que presenta textos de “intervención” en la polémica del presente, además de incluir textos de ficción, poesía, teatro, narrativa, que la hacen a su vez una revista literaria. Además está atenta a la realidad socio-política de su tiempo. Este hecho es evidente desde las fotos de su portada, cuyo referente queda a las claras –aún para la mirada más distraida– hasta el humor mordaz de su contratapa. Por poner un ejemplo: en la tapa de su entrega Nº 5 se puede observar la fotografía de unos pies calzados con alpargatas gastadas, seguido en su parte inferior por un pequeño recorte de periódico, correspondiente a la sección de trabajo ofrecido, en el que no aparecen referencias a salarios. También a nivel social es preocupación de la revista, el curso que lleva la educación en la formación de los jóvenes, publicando entre otros, un artículo que realiza una interesante crítica con respecto al programa de filosofía del Segundo Ciclo de Enseñanza Secundaria.
La revista toma contacto con todas las capas sociales, a través de su relacionamiento con el nacimiento y desarrollo de movimientos como el Canto Popular:
En las últimas semanas, hemos tenido la oportunidad de participar (con stands de nuestra revista) algunos espectáculos de música popular, donde más allá del excelente nivel que estos hayan tenido, posibilitaron la participación vigorosa y enfervorizada de una multitud, que evidentemente identificó sus necesidades a través del mensaje que proponían las canciones en algunos casos o la lectura de contundentes textos poéticos en otros. ([editorial], Nº 4, octubre 1981: 3).
A pesar de no tener un discurso político, en Cuadernos queda clara su relación con el poder “político”. Sus páginas reflejan una actitud crítica y de denuncia, desde su editorial en el mencionado número, frente a la clausura de la revista La Plaza (Las Piedras). Además, en la selección de sus materiales está también implícito el rechazo al régimen, puesto que publica fragmentos de una novela sin título, del autor argentino Héctor Tizón, escrita desde su exilio en Madrid. A esto se suma la publicación en página suelta (con papel de mejor calidad) del poema “Muerte” del poeta Juan Gelman, de escritura y trayectoria pública conocida en el Río de la Plata, entre otras circunstancias por la desaparición de su nuera en un evento que involucra a las fuerzas represoras del Uruguay de entonces.9 Tampoco descuida traer a sus contenidos el caso de Ildefonso Pereda Valdés, al que por unanimidad, la Asociación Uruguaya de Escritores, la Academia Nacional de Letras y la Asociación General de Autores del Uruguay, le otorgara el Premio Nacional de Literatura. Y luego que alguien diera a conocer el poema “Canto a Lenin” escrito en 1933, momento en que el autor estuvo vinculado al Partido Comunista, por decreto de Gregorio Álvarez, se lo despoja del reconocimiento.
Otra particularidad que se rescata de Cuadernos de Granaldea es su preocupación por la recuperación del pasado cultural. Ya en la editorial de su primer número señala esta inquietud, poniendo a la reflexión la necesidad de traer al presente las figuras y los logros de la “Generación del `45” y aun más algunos poetas de una dicción coloquial al punto que complejos: Saúl Pérez Gadea, Beltrán Martíntez y Líber Falco. Afirmando planteos que ya habían sido expuestos por Martínez Moreno y Real de Azúa, recuerda además “el boom” editorial de la década de los sesenta. También reflexiona sobre el estado óptimo del teatro independiente, ciertos primeros pasos del cine, y el papel importantísimo de la “Feria Nacional de Libros y Grabados”. En cada una de sus publicaciones el tema de la recuperación de la cultura se hace presente. El ejemplo de Beltrán Martínez es claro. Había publicado su primer libro en 1939 (y no publicaba desde la década del cincuenta), y según afirmaciones de la revista “es –para varias generaciones de uruguayos– virtualmente un desconocido”. Cuadernos, por lo demás, con perspicacia periodística, llega a sus lectores con una entrevista al poeta pocos días antes de su partida hacia Lausana (Suiza).
Siguiendo en la ruta de traer el pasado a los más jóvenes, rescata al escritor Saúl Pérez Gadea, autor del cuento “El Solitario”, que obtuvo el segundo premio en el concurso que organiza la revista Número en 1951. Es interesante el tratamiento que le da al tema de la obra de este fallecido autor, que incluye nota y testimonios; a la vez que publica de puño y letra dos conmovedoras cartas que Gadea recibe de dos consagrados: Líber Falco y Juan Carlos Onetti.
El teatro también es tema de preocupación de la revista, en su gesto general de recuperación de una zona de la tradición literaria nacional. Así por ejemplo, una nota recuerda la muerte del dramaturgo uruguayo Miguel Luís Alvarado, autor de “El ángel del silencio”, pieza teatral que fuera estrenada en el Teatro Circular en 1966 y que mereció ese año el premio “Florencio”. La referida nota reclama la reposición de aquella pieza:
Ahí tenemos, entonces, El Ángel del Silencio, esperando actores, luces, público, vida en definitiva. Ponerla en escena es, como decía más arriba, el recuerdo que Luis Alvarado merece. Y además una inyección de vitalidad cultural en un ambiente tan mediatizado. ([nota], Nº 3, 1981: 4).
En síntesis, esta revista asume el compromiso de contribuir a la reconstrucción del pasado cultural, trayendo al presente las figuras y conceptos que fueron pilares en la formación del canon literario uruguayo y de la cultura a general.
Índice analítico de Cuadernos de Granaldea
ALIES, Hugo. “Carro”, [xilografía], Nº especial, diciembre 1981: contratapa.
BERTONI, Adolfo. “Reunión”, [poema], Nº 3, julio 1981: 30.
––––––––––––“La misma”, [poema], Nº 3, julio 1981: 30
BONZINI, Silvia. “Gambetas”, [poema], Nº 3, julio 1981: 17.
––––––––––––“Basta con la garúa”, [poema], Nº 3, julio 1981: 17
––––––––––––“Eros”, [poema], Nº 3, julio 1981: 18
BRESCIANO, Miguel. “Llegó la cosmetóloga”, [xilografía], Nº especial, diciembre 1981: 21.
BUTIERREZ, Orestes. “Pulsión”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 22.
CARDOZO, Freddy Ademar. “Poema 8”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 22.
CARMENES, Álvaro. “Probabilidad Nº 10, Nº 11”, [ilustración], Nº 5, julio 1982: 10. 10
CENTANINO, Horacio. “Status del poeta”, [poema], Nº 5, junio 1982: 37.
–––––––––––“La sal”, [poema], Nº 5, junio 1982: 38
–––––––––––“Mate”, [poema], Nº 5, junio 1982: 38
CIBILS DUTRA, Francisco. Sin título, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 9.
CISNEROS COX, Alfonso. “De puntillas se fuga…”, [poema s/t], Nº 4, octubre 1981: 19.
–––––––––––S/ título, [poema], Nº 4, octubre 1981: 19.
COURTOISIE, Rafael. “S/ título,
[poema], Nº 2, enero 1981:
5.
–––––––––––S/ título, [poema], Nº 2, enero 1981: 5.
–––––––––––“Variaciones”, [poema], Nº 2, enero 1981: 6.
–––––––––––“Contraluz”, [poema], Nº 2, enero 1981: 6.
–––––––––––“Ecología del aire”, [poema], Nº 2, enero 1981: 6.
DABEZIES, Antonio Mª. “Junio”, [fragmento], Nº 2, enero 1981: 29-31.
DARNAUCHANS, Eduardo. “Balada para una mujer flaca”, dedicado “a Chichila”, [canción], Nº 4, Octubre 1981: 34.
–––––––––––“Nieblas y neblinas”, [canción], Nº 4, octubre 1981: 34.
DA ROSA, José Onir.
S/ título, [ilustración], Nº
5, junio 1982: 41.
DI GIORGIO, Marosa. “Uno”, [poema], Nº 1,
diciembre 1980: 20.
–––––––––––“Dos”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 20.
EYHERABIDE, Gley. “La troja”, [cuento], Nº 1, diciembre 1980: 6-8.
FAGET, Rolando. “Ciudad”, [poema], Nº 5, junio 1982: 35-36.
–––––––––––“Inventario”, [poema], Nº 5, junio 1982:35-36.
––––––––––“Nacer”, [poema], Nº 5, junio 1982: 35-36.
–––––––––––“No”, [poema], Nº 5, junio 1982: 35-36.
–––––––––––“Adviento”, [poema], Nº 5, junio 1982:35-36.
–––––––––––“Las horas”, [poema], Nº 5, junio 1982: 35-36.
–––––––––––“Ya”, [poema], Nº 5, junio 1982:35-36.
FAGET, Eduardo. “Ser campesino”, [fragmento], Nº 2, enero 1981: 17-19.
FALCO, Líber. “Al compañero, Saúl Pérez…”, [epístola], Nº 5, junio 1982: 5-6.
FERRARA, Susana Helena. “Cosas así”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 10.
FERREIRA LAVADI, Eduardo. “Ropa de invierno”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 30.
FERREIRA, Osvaldo. “El regreso del Solís”, [dibujo], Nº 1, diciembre 1980: 14-15.
FERREIRO, Raúl. “Construcción de la noche”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 11-12.
–––––––––––“¿Cultura de facto?”, [artículo], Nº 4, octubre 1981: 23-27.
FUILLGRAFF, Mª Élida. “La carta a Australia”, [cuento], Nº especial, diciembre 1981: 23-28.
GARAT, Mariluz. “Es la hora triste”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 15 11
GELMAN, Juan. “Muerte”, [poema], Nº 4, octubre 1981. [En hoja suelta].
GENOVESE, Alicia. “Armas largas”, [poema], Nº 3, julio 1981: 19-20.
–––––––––––“Fragmentos”, [poema], Nº 3, julio 1981: 20.
GONZÁLEZ, Leonilda. S/ título, [xilografía], Nº especial, diciembre 1981.
HUART, José Luís. “El mal humor de José Luís”, [historieta], Nº 3, julio 1981: contratapa.
––––––––––“El malhumor de José Luís”, [historieta], N 4, octubre 1981: contratapa.
JIMÉNEZ, Reynaldo. “Alrededores”, [poema], Nº 3, julio 1981: 23.
–––––––––––“Cuatro poetas peruanos de ahora”, [nota], Nº 4, octubre 1981: 17. 12
KLEIN, Laura. “A punto de trapo”, [poema], Nº 3, julio 1981: 18.
–––––––––––“Los riesgos musicales”, [poema], Nº 3, julio 1981: 19.
LEVIN, Rodolfo. “Hoy”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 9.
––––––––––––“Para Ana”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 9-10.
––––––––––––“Para Álvaro”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 10.
LUBARSKY, Violeta. “Insignificancias”, [poema], Nº 3, julio 1981: 22.
––––––––––––“Presagio en el corredor”, [poema], Nº 3, julio 1981: 22.
LUSSICH, Francisco. “Apuntes sobre Vallejo”, [nota], Nº 1, diciembre 1980: 25-27.
––––––––––––“Salto cualitativo”, [poema], Nº 2, enero 1981: 26-28.
––––––––––––“Fútbol: la conciencia en los pies”, [nota], Nº 4, octubre 1981: 16.
––––––––––––“Saúl Pérez Gadea: el creador y el hombre entre nosotros”, [nota y testimonios], Nº 5, julio 1982: 2-8.
MARTÍNEZ, Juan Edgardo. “Posdata”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 21-22.
MARTÍNEZ, Beltrán. “Verano”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 7.
––––––––––––“Despedida a las nieblas”, dedicado a: Luis Gil Salguero, Leandro Castellanos y Francisco Espínola, [poema], Nº 4, octubre 1981: 8.
––––––––––––“El viaje”, dedicado a Juan Cunha Dotti, [poema], Nº 4, octubre 1981: 9.
––––––––––––“Último poema”, dedicado a Alfredo y Esther Cáceres, [poema], Nº 4, octubre 1981: 9.
––––––––––––“Oh, frentes”, a Roberto Ibáñez, [poema], Nº 4, octubre 1981: 10.
––––––––––––“Las casas”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 10.
MARTÍNEZ LARRECHEA, Enrique. “Pequeña historia femenina”, [relato], Nº 2, enero 1981: 8-9.
MASCARÓ, Roberto. “Eso”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 23.
–––––––––––– “Norte”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 24.
–––––––––––– “Susana Rinaldi”, [poema], Nº 1,
diciembre 1980: 24.
MASLIAH, Leo. “Poesía y canto popular”, [artículo], Nº 3, julio 1981: 5-7.
MAYER, Horacio. “Primero”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 13.
–––––––––––– “Segundo”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 13.
–––––––––––– “Tercero”, [poema], Nº 1, diciembre 1980: 13.
MEDINA, Cristina. “Octaedros”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 19.
MICHELENA, Alejandro. “Aportes para un debate necesario”, [artículo], Nº 1, diciembre 1980: 3-5.
–––––––––––– “Marosa di Giorgio, rotunda voz poética”, [nota], Nº 1, diciembre 1980: 18.
–––––––––––– “El retorno de los gerontes” [artículo], Nº 2, 1981: 10-11. 13
–––––––––––– “Café Sorocabana”, [poema], Nº 2, enero 1981: 20.
–––––––––––– “Nocturno”, [poema], Nº 2, enero 1981: 21.
–––––––––––– “Final y comienzo”, [poema], Nº 2, enero 1981: 21.
–––––––––––– “Ante la muerte de un dramaturgo”, [nota], Nº 3, julio 1981: 4.
–––––––––––– “Escritores y mala conciencia: equívocos persistentes”, [artículo], Nº 3, julio 1981: 10.11.
––––––––––––“Nueva poesía Argentina”, [nota], Nº 3, julio 1981: 16.
––––––––––––“Beltrán Martínez: textos rescatados al olvido”, [nota], Nº 4, octubre 1981: 4-5.
–––––––––––– “Marginalidad de la poesía”1, [artículo], Nº 4, octubre 1981: 28-29.
–––––––––––– “Los epígonos de los gerentes” [artículo], Nº 5, junio 1982: 33-34.
–––––––––––– “Arte poética= confesión”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 7.
–––––––––––– S/título,
[poema], Nº especial, diciembre
1981: 14.
MILLÁN, Hermes. “Antihomenaje a los barbitúricos”, [poema], Nº especial, diciembre 1981: 8.
MINESAS,
Eduardo. “Santa María de los Bs. As-Calendario”, [poema], Nº 3, julio 1981: 20.
–––––––––––– “Lo oculto se nos revela en una sucesión de acordes reales”, [poema], Nº 3, julio 1981: 21.
MONTALBETTI, Mario. “El poema sobre los carros pequeños”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 20.
––––––––––– “Dijo Lao Tzu”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 20.
––––––––––– “Canción por Margy”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 21.
NOGUES GARRIDO, Silvia. “La patria”, [relato], Nº especial, diciembre 1981: 11-13.
ONETTI, Juan Carlos. “Carta a un joven poeta”, [artículo], Nº 5, junio 1982: 8.
O´HARA, Edgar. “Huida de la tierra”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 22.
––––––––––– “Conclusión”, [poema], Nº 4, octubre 1981: 22.
PÉREZ GADEA, Saúl. “Estimado Líber Falco: le escribo…”, [epístola], Nº 5, junio 1982: 6-7.
–––––––––––“La noche undécima”, [poema], Nº 5, junio 1982: 9.
––––––––––– “Los dioses neblinosos”, [poema], Nº 5, junio 1982: 11.
––––––––––– “Resurrección”, [poema], Nº 5, junio 1982: 12.
––––––––––– “El solitario”, [cuento], Nº 5, junio 1982: 13-16.
PEREIRA, Luís. “Ruben Lena: maestro”, [entrevista], primera parte Nº 2, enero 1981: hoja suelta.
––––––––––– “Ruben Lena: maestro”, [entrevista], segunda parte Nº 3, julio 1981: 25-28.
PEREYRA, Osvaldo. “El regreso de Solís”, [afiche], Nº 1, diciembre 1980: 15
PRIETO, Ricardo. “Después de la cena”, [pieza teatral], Nº 4, octubre 1981: 11-15.
RIBEIRO, Libio. “La tradición nacional de la comunicación líder-masa”, [informe], Nº 5, Junio 1982: 18- 26.
RÍOS, Cecilia. “La historia de Alicia”, [cuento], Nº 2, enero 1981: 12-16.
––––––––––– “Los sueños de un joven romántico”, [entrevista], Nº 4, octubre 1981: 5-7.
RODRÍGUEZ MAGLIO, Yaro. “Ochenta soles”, [cuento], Nº especial, diciembre 1981: 16-21.
–––––––––––– Editorial, Nº 2, enero 1981: 3.
–––––––––––– “Un acto de justicia”, [nota], Nº 2, enero 1981: 4.
–––––––––––– “Intelligentsia y humanismo”, [artículo], Nº 2, enero 1981: 25.
––––––––––––Editorial, Nº 3, julio 1981: 3.
–––––––––––– “Intelligentsia y humanismo II”, Nº 3, julio 1981: 24-25.
–––––––––––– “Mirando Montevideo”, [nota], Nº 3, julio 1981: 29.
–––––––––––– Editorial, Nº 4, octubre 1981: 3.
–––––––––––– “Memorias, noticias, actualidades”, Nº 4, octubre 1981: 36-38.
––––––––––––Editorial, Nº 5, junio 1982: 1.
––––––––––––“Paralelo 32: revista cultural de Paysandú”, [nota], Nº 5, junio, 1982: 17.
–––––––––––– “Héctor Tizón: fragmentos de novela”, [artículo], Nº 5, junio 1982: 27.
––––––––––––“Grupo Axioma”: «La revisión constante de los recursos creativos”, [entrevista], Nº 5, junio 1982: 39-43.
SILVA RIVEIRO, Elder. S/ título, [cuento], Nº 3, julio 1981: 8-9.
––––––––––– “Eduardo Darnauchans o un obseso de la canción”, [entrevista], primera parte Nº 2, enero 1981: 13-15.
––––––––––– “Eduardo Darnauchans o un obseso de la canción”, [entrevista], segunda parte, Nº 3, octubre 1981: 30-35.
SOSA, Yahro. “El teatro, ese no sé que y como lograrlo”, [artículo], Nº 1, diciembre 1980: 16-17.
––––––––––– “Feliz cumpleaños”, [relato], Nº 2, enero 1981: 22-24.
TIZÓN, Héctor.
S/título, [fragmentos de novela], Nº
5, junio 1982: 28-32.
CAETANO, Gerardo y José RILLA. Breve historia de la dictadura (1973, 1985), Montevideo, Grupo Editor, 1987.
GONZÁLEZ, Luís Eduardo. Transición y restauración democrática, Montevideo, CIESU, 1985.
GRAMSCI, Antonio. Los intelectuales y la organización de la cultura. Bueno Aires, Ed. Nueva visión, 1972.
HERRERA, Nicolás. El pueblo desarmado. Testimonios de Marcha, Montevideo, Imp. Tradinco, 2004.
MARTÍNEZ MORENO, Carlos. “¿Hay o no presos políticos en el país?”, “Los monitores de la libertad”, “El gobierno custodia sus bienes culturales”, “Uruguay en la coyuntura del miedo”, en: Los días que vivimos , Montevideo, Ed. Senado de la República, 1994.
–––––––––––––––––––. Ensayos Tomo II, Montevideo, Ed. Senado de la República, 1994.
PHILLIPPS TREBY, Walter y Jorge TISCORNIA. Vivir en Libertad, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 2003.
ROCCA, Pablo. 35 años en Marcha (Crítica y literatura en el Uruguay y en el Semanario Marcha), Montevideo, División Cultura, IMM, 1992.
__________________. “Sobre las letras y la dictadura (Reflexiones básicas”, en Historia reciente. Historia en discusión, Álvaro Rico (comp). Montevideo, PNUD, FHCE, CEIU, 20008: 141- 159.
Notas
1. Aún con el riesgo de irse demasiado del contexto, este Informe quedaría en deuda con el semanario Marcha, si no acercara estas formulaciones.
2. Por el mismo motivo y por tratarse de una de las grandes figuras de la cultura uruguaya. Escritor, abogado de oficio de presos políticos, comprometido con su tiempo.
3. La censura a ese material desde 1950, deja a las claras de que se trata de una persecución ideológica e irracional, puesto que la aparición del MLN-Tupamaros (del cual se pretende proteger a la sociedad), se produce hacia el año 1963.
4. De este cuento sólo tenían conocimiento el tribunal del concurso, lo que da muestras de la estricta y “eficaz” tarea que desarrollaron los Servicios de Inteligencia de régimen.
5. El 1º de agosto de 2007 se realiza un homenaje al educador Julio Castro en el pasaje peatonal –San José y Aquiles Lanza– al que asistió su nieto. La parte oratoria estuvo a cargo del presidente de APU, Manuel Méndez, quien destacó los avances en materia de derechos humanos realizados por el actual gobierno, pero reclamó que “hay que avanzar más”.
6 Esta cita interna es realizada por Pablo Rocca en su trabajo: “Por qué, para qué una revista (Sobre su naturaleza y su función en el campo cultural latinoamericano, presentado en el Congreso de ABRALIC, Porto Alegre, julio 2004.
7. Esta cita interna corresponde al mismo trabajo que es proporcionado por el docente en un CD en el marco del este curso panorámico de Literatura Uruguaya de 2007.
8. Mientras termino este informe, se anuncia que el poeta Juan Gelman realizará ante la OEA, la petición de anulación de la ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, aprobada en 1986 por la mayoría de los partidos tradicionales.
9. Álvaro Carménes junto a: Ángel Fernández, Gerardo Farber y José Onir da Rosa, forman parte del grupo “Axioma”, jóvenes plásticos a los cuales Cuadernos publica algunos trabajos.
10. A la poeta Mariluz Garat, a quien tuve la oportunidad de conocer, es reconocida el 18 de agosto de 2005 por la Asociación de Escritores del Uruguay a 30 años de su primer libro, Entre los dos. Es justo señalar que tomo contacto con ella mediante datos aportados por Cuadernos de Granaldea: fecha y lugar de nacimiento fueron confirmados, lo cual habla del compromiso y seriedad de la revista.
11. Es importante destacar la incorporación de textos de autores extranjeros, como en este caso lo son estos jóvenes peruanos. A su vez, la revista publicó trabajos de artistas argentinos, convirtiéndose así en esa “gran-aldea” que se propuso ser. Acercando paralelos, se puso en contacto con otras revistas del interior de nuestro país, entre ellas: Paralelo 32 (Paysandú), Tribuna Salteña, La Plaza (Las Piedras), además de acercar textos de autores desde el exilio.
12. Este artículo junto al de “Los epígonos de los gerentes”, aparecidos en el número 2 y 5 respectivamente, son publicados bajo el seudónimo de Alberto María Triangulare.
13. En esta ocasión, Cuadernos sorprende a sus lectores con esta carta de puño y letra de Líber Falco, y su similar respuesta por parte de Pérez Gadea.