LA LICORNE Y ENTREGAS DE LA LICORNE:
Susana
Soca y su intento de divulgación cultural
María
Alejandra Aguilar
Índice
Revistas.
Panorama acotado: en torno al 45
3.2.
Características generales
3.2.4. ¿Para una directora mujer: un lector hembra?
Reflexiones y cuestionamientos. A modo de conclusión
Se
trata de una mujer, representante del nuevo continente, de un país casi
desconocido desde una mirada europea, creando, fundando una revista que aspira
a ser de la más rancia y alta cultura en su mismo epicentro. En 1947, en el
París de la postguerra, esta mujer joven y soltera decide crear una revista que
se llamará La Licorne.
Podría
ser considerada representante del grupo subalterno por la condición de su
género y por su país de origen, pero es un exponente de la clase social
privilegiada. Acaudalada, dueña de una gran cultura, que incluye el dominio de
varias lenguas y de una curiosidad inquieta; educada en un ambiente en que la
cultura francesa es preponderante, Susana Soca ocupó un lugar sin precedentes
en la divulgación de artes y letras en ambos continentes.
Sus
dos libros en verso y su libro en prosa fueron publicados póstumamente. Una
mujer tan cautivante como enigmática que cultivó la amistad de artistas,
críticos literarios, poetas, bailarines, actores; que fue homenajeada a su
muerte con poemas de Jorge Luis Borges, Jules Superville, Jorge Guillén, y
retratada en vida por Pablo Picasso, Henri Michaux y Valentine Hugo. Una mujer
cuya memoria el paso del tiempo parece haber borrado, al menos entre los
sujetos del canon nacional. Desaparecidos casi todos los que en vida la
rodearon, poco es lo que se dice, se escribe, por lo que bien justifica esta
revisión de su obra –si bien somera– desde el punto de vista de sus
inquietudes, aspiraciones y logros en el espacio de la cultura.
El
primer problema que aparece al acercarme a su obra es la información confusa,
desordenada, para nada exhaustiva. Debo aclarar, además, que el segundo número
de La Licorne no se encuentra
disponible en los repositorios públicos montevideanos y en los privados a que
he tenido acceso. Este informe se basa en sus poemarios y los textos publicados
en La Licorne y Entregas de La Licorne, específicamente.
Al final del mismo se anexan los datos del relevamiento efectuado en ambas
revistas.
La
primera afirmación del presente trabajo postula que la tarea literaria de
Susana Soca no consta solamente de los versos cuya publicación dilató y nunca
llegó a ver en letras de molde, ni sus escasos ensayos, sino que su verdadera
obra es la creación de La Licorne
en París, Entregas de La Licorne en
Montevideo. ¿Podemos
afirmar que bajo estos dos títulos se encuentra una misma revista? A esta
aseveración se imponen ciertos reparos y una investigación donde los datos se
revisen. Dos épocas (la primera parisina y la segunda montevideana) tan
diferenciadas, que exigen un rigor mayor a la hora de aseverar que se trata de
una sola revista. Planteada la interrogante la hipótesis alternativa que surge
es que en efecto, se trata de dos revistas diferentes, aunque sus vínculos sean
ostensibles.
Dentro
de estas particularidades es que intento elaborar una síntesis de la
personalidad y la labor de Susana Soca, al mismo tiempo que plantear
alternativas dirigidas a resignificar su obra, y un llamamiento para
posteriores trabajos de mayor envergadura en busca de nuevas resonancias del
alcance de la figura de Susana Soca como divulgadora de cultura.
Revistas
Panorama acotado: en torno al 45
Muy diferente es la
situación de las revistas, “vehículos
transitorios, efímeros y perecederos de la cultura moderna” (Ruffinelli,
1989: 5), en la actualidad con respecto a su época de apogeo y consolidación,
cuando su circulación masiva y proliferación permitían que tuvieran una gran
injerencia en la construcción del imaginario colectivo. Las publicaciones
periódicas, revistas, páginas culturales, columnas y separatas cumplían un
papel en la sociedad cuyo aporte al desarrollo cultural debe ser valorado.
En América Latina no
podemos entender plenamente la función del intelectual, en tanto autor, en
tanto crítico, sin vincularlos a las revistas que fundaron o en las que
colaboraron, ya que estas tienen una importante función como agentes
divulgadores de una obra o una forma de pensar la literatura. Han actuado, en
muchas ocasiones, como verdaderos campos de prueba para jóvenes que se inician
en el ejercicio de las letras. La revista literaria específicamente intenta
revitalizar la cultura, participar en la difusión de la creación estética,
construir un espacio literario. Al investigar, al hacer historia de la
literatura o de la cultura configuran un invaluable documento de la evolución
intelectual del medio en el que se desenvolvieron (Ruffinelli, 1989: 6-7).
En nuestro país las
revistas culturales han tenido una notable gravitación en la sociedad y la
cultura. El año 1939 delimita con mucha precisión un antes y un después: se
comienza a editar el semanario Marcha.
En ese momento habían cerrado las revistas más grandes en cuanto a relieve y
estimulación de actividades culturales. En la sección literaria, que cumplió un
rol fundamental dentro de un semanario que “fijó
el canon axiológico de, por lo menos, dos generaciones de intelectuales y con
ellos transformó la vida cultural del país” (Rocca, 1996: 20) pasaron
intelectuales de la talla de Juan Carlos Onetti, Emir Rodríguez Monegal, Mario
Benedetti, Ángel Rama, Jorge Ruffinelli, entre otros, hasta su cierre en 1974.
Durante los años 1942 a
1964 prosperaron en el país y fuera de él revistas, editadas por uruguayos, en
un número importante y con una lozanía comparable a los años veinte. La
diferencia más importante tal vez sea que grupos de intelectuales se nucleaban
para llevar sus proyectos adelante y funcionaban de una manera orgánica
polemizando con otros grupos. Polémicas, enfrentamientos, debates, diferencias
estéticas o programáticas, discusiones en torno al rigor selectivo de los
textos, cuestionamientos a prédicas y teorías, mucho material circulante a
través de las páginas de las revistas. Es un período de renovación estética y
críticas que se formulan desde las revistas, siendo posible esto por las
condiciones del país pero también por la existencia de un mercado de lectores
en el que estos bienes simbólicos circulan.
Alfar de
Julio J. Casal, en la que colaboró Susana Soca, es un caso particular. Comienza
a salir en La Coruña en los años veinte y luego sale en Montevideo (1929-1954).
En los primeros años montevideanos participaron algunos jóvenes intelectuales
que luego se alejaron de las filas de lo que se llamó el “casalismo”. Para
1947, año en que aparece La Licorne
en París, año en que llega José Bergamín a Montevideo, dos revistas tendrán un
prestigio y una difusión que las convierten en preeminentes: Escritura (en la que colaboraron
Fernando Pereda, Jules Superville, Bergamín, además de otros extranjeros
ilustres) y Clinamen, que es llevaba
a cabo por un grupo de estudiantes de la flamante Facultad de Humanidades y
Ciencias. Varios de los intelectuales reunidos en torno a Clinamen serán los representantes de la llamada por Rodríguez
Monegal “generación del 45”. En sus páginas se tratan temas literarios y
filosóficos.
En el período de
1949-1955 se puede señalar la hegemonía de Número
y Asir. Estas dos revistas tuvieron
más larga vida que las demás, y en torno a ellas se movieron grupos homogéneos
caracterizados por un corpus de valores definidos que elaboraron sus
respectivas visiones del arte y la literatura con cierto antagonismo que los
enfrentó a otros grupos. Asir
comienza su publicación en 1948 en Mercedes; luego, en el número 14 se
incorpora a la vida montevideana donde funcionará hasta 1959. En ella participan
Washington Lockhart, Domingo Luis y Héctor Bordoli, Dionisio Trillo Pays, Líber
Falco, Visca y Guido Castillo.
Fueron para los
integrantes del grupo de Número modelos
decisivos:
[...] Sur de Buenos
Aires [...] y Cuadernos Americanos de
México. En cierta medida, Número se
encontró en Uruguay con una situación similar a la que habían tenido que enfrentar en la
década anterior estas dos revistas latinoamericanas: esclerosis cultural,
provincianismo, ausencia de editoriales, mínimo rigor crítico. Como ellas, con
fuentes similares, Número emprendió la modernización de
la literatura nacional y la difusión ajustada de las letras del mundo. (Rocca,
1996: 33-34)
Número
además creó un sello editor. Fundada en 1949 tuvo su primera etapa vinculada al
hacer de Idea Vilariño, Manuel Claps, Rodríguez Monegal, y más tarde Mario
Benedetti y Sarandy Cabrera, y una segunda etapa de 1962 a 1964 en que se
desvinculan Cabrera y Vilariño, pero se incorpora Carlos Martínez Moreno.
Aparte de las revistas
nombradas se dieron otras de menor circulación o circulación periférica, y
también algunas de vida muy corta. Con ellas convivieron también revistas
institucionales, y otra publicaciones periódicas especializadas, como las de
cine, y aún otras menores, algunas publicadas en ciudades diferentes a
Montevideo.
Diversas reyertas y
controversias llevaron a fracciones entre los grupos y a la desaparición de las
revistas, entre otros motivos: el país estaba cambiando, el mundo estaba
cambiando y “las distancias insalvables
las marcaban las fronteras ideológicas” (Rocca, 1996: 34).
2.1. Educación y sociedad
En el corazón de una familia
del patriciado montevideano, el 19 de julio de 1907, nace Susana Soca; al poco
tiempo será bautizada en la catedral de Notre Dame de París. Claro ejemplo de
su vida entre dos márgenes, entre dos capitales y dos lenguas.
Juan Carlos Blanco, Ministro
de Relaciones Exteriores después de 1886, casado con Luisa Acevedo tiene varios
hijos, entre ellos Luisa María de las Mercedes Blanco Acevedo quien, junto con
el Doctor Francisco Soca serán los progenitores de Susana Soca, única hija.
Está, desde su nacimiento por las vinculaciones familiares, íntimamente
relacionada con el mundo de la alta sociedad, la cultura y la política tanto en
Uruguay como en Francia. Su padre se recibe de Doctor en Medicina en la
Facultad de Medicina de París y durante toda su vida las estadías en el París
de la “belle époque” serán frecuentes, ya que consolida su prestigio
profesional, social y cultural en ambos países.
Será su preceptor Carlos
Sabat Ercasty, ya que sólo frecuenta las instituciones al comenzar sus estudios
de Derecho. En 1922, con 16 años, deberá afrontar la muerte de su padre, quien
había influido notablemente en ella. Francisco Soca era un hombre de sólida
formación científica, también reconocido por su amplia cultura, manteniendo
amistad y correspondencia con Carlos Reyles, por ejemplo. A partir de esta
muerte varios familiares se harán cargo de su educación, entre ellos su tío, el
poeta Julio Raúl Mendilaharsu. Entre sus amigos de juventud, y de toda la vida,
se encuentra Carlos Real de Azúa.
De ella dirá Ángel Rama:
Por su
formación fue un producto europeo en que la tónica dominante francesa estaba
hecha, como la buena cultura francesa, del conocimiento atento de las otras
literaturas del continente, con una amplitud de enfoque y una devoción que sin
embargo solo podían ser americanas (Rama, 1959: 27).
2.2. París-Montevideo
Hacia el año 1938 se instala
con su madre en París, y allí se consolidará su relación con artistas como
Jules Supervielle, Valéry Larbaud, Carlos Rodríguez Pintos. París era el
referente para las familias adineradas que enviaban a su hijos a estudiar, y el
sueño de muchos intelectuales latinoamericanos. Para Susana Soca era un
ambiente familiar, conocido; sin embargo en esta estadía hará nuevas amistades
entre artistas e intelectuales: Oliverio Girondo, Roger Caillois, y
reencontrará otros, como Henri Michaux. Viaja a otras ciudades europeas:
Venecia, Sevilla, Londres, Moscú. Se le asignan tareas de Agregada Cultural de
Uruguay por varios años y realiza eventos, conferencias y da apoyo a artistas
de nuestro país (Álvarez Márquez, 2001). Es en este período que su decisión de
volcarse a la poesía y el ensayo se vuelve sólida, al punto que en “Revisión”
confiesa: “reconozco toda obra escrita a
partir de 1940” (Soca, 1959: 8).
Durante la ocupación alemana
algunas personalidades se exilian en Nueva York, Buenos Aires y México, otras
encuentran en el suicidio una solución. Susana Soca no abandonará París. La
terrible impresión vivida en este período queda documentada en algunos poemas y
ensayos. En esta situación extrema que vive Europa, y en particular París,
Susana Soca se vincula con Drieu la Rochelle, Adrienne Monnier, Marcel
Jouhandeau (cuyo nombre se vincula a la Gestapo), y personajes relacionados con
la resistencia y la izquierda como Paul Eluard, Théo Leger, Luc Dietric. Cuando
se libera París, Susana realiza la primera edición radial y lee versos de Jules
Superville, anécdota que refiere en su artículo “Encuentros”, publicado en Entregas de la Licorne. Es en esos
últimos días de ocupación que decide fundar una revista y a ello se dedica en
los años siguientes. Reúne un grupo de amigos e intelectuales conocidos y el 5
de marzo de 1947 sale el primer número de La
Licorne con una tirada de 2.200 ejemplares.
En
1948 regresa a Montevideo. Al año siguiente se convierte en la anfitriona de
Albert Camus y organiza varios actos culturales. En 1953 reinicia su actividad
de directora de la revista que se publicará durante siete años: Entregas de la Licorne.
El 11
de enero de 1959 fallece trágicamente, por un infortunado accidente aéreo en la
Bahía de Guanabara, sin haber aún recogido “en
volumen una obra al parecer considerable – más por su calidad que por su
cantidad– de poesía, crítica y ensayo”
(Bordoli, 1966: 5). Se ignora el destino de su archivo, que no se encuentra, al
menos, en los cuatro repositorios uruguayos en que almacenan estos materiales:
el Archivo Literario de la Biblioteca Nacional, el Museo Histórico Nacional, la
Academia Nacional de Letras y el Programa de Documentación en Literaturas
Uruguaya y Latinoamericana de la Facultad de humanidades y Ciencias de la
Educación.
2. 3. Poesía y ensayística
En 1959, luego de su muerte, se publica en Ediciones “La
Licorne” En un país de la memoria,
poemario que recoge quince composiciones y adjunta una edición facsimilar de
“Vino para los ojos” (último e inacabado poema de Susana Soca). A manera de
prólogo aparece “Revisión”, texto ya divulgado en la entrega 12 de Entregas de la La Licorne junto con
algunos poemas. Al final de esta presentación aclara el editor: es “el primero de los varios conjuntos de poemas
que Susana Soca había reunido para su publicación” (Soca, 1959: 12). La segunda de sus colecciones de
poesía, llevada a la imprenta en 1962, se titula Noche cerrada y también sale bajo el sello Ediciones “La Licorne”. Susana
Soca deja sus poemas sin editar, los cuales “debieron luego ser
cuidadosamente recogidos por manos amigas” (Esther de Cáceres, 1964: 3).
A manera de prólogo “Revisión” funciona como testimonio, en el que
declara la íntima relación con su obra, explicita el proceso de escritura, nos
participa de su particular visión de la poesía y de las dificultades para
arriesgarse a la experiencia de la publicación. Particularidades que Bordoli señala: “ninguna como ella nos ha hablado con más
admirable precisión del proceso de su poesía y de la finalidad a perseguir”
(Bordoli, 1966: 5). Este autor, al igual que Esther de Cáceres y Ángel Rama
encuentran en su lirismo una expresión de abatimiento y repliegue de la
soledad, características del ser sensible y dolido que ven en Susana Soca. Otra
de las características de su obra poética es la confrontación entre pasado y
presente, rememoración y ausencia, como en el poema “Laberinto”. Para Belén
Castro este poema, debe ser leído como ars
poetica, ya que es la concretización del modo de pensar la poesía de Susana
Soca: se alimenta del recuerdo de poemas anteriores, retazos de un pasado
escritural que se autocensura. También señala Castro Morales que la poesía de
Susana Soca es profundamente hermética, llena de silencios y elipsis (Belén
Castro Morales, 2003: 21).
En su obra poética y
en su prosa ensayística se manifiestan sus estados de ánimo y las tendencias
que caracterizaron su pensamiento con un estilo original, muy personal. Es
imposible leerlos sin comprobar la profundidad de su cultura y las pasiones
filosóficas y religiosas de su espíritu. Real de Azúa, quien refiere “incapacidad esencial de exprimir las «uvas»
de lo real” –incapacidad que hace a
su poesía densa, ríspida–, incorpora uno de sus ensayos (publicado en Entregas de La Licorne, 9-10) en su Antología del Ensayo Uruguayo Contemporáneo. Al referirse a Susana
Soca la instala como la “habitante
desgarrada, continuamente desplazada de tres mundos, el mundo familiar de
fortuna sólida, el mundo de la cultura en su más alto nivel y el mundo «allende» de su propia religiosidad” (Real de
Azúa, 1964: 388/390). Ángel Rama también reconoce esta situación: “un ser sorprendente y cambiante de
apariencia inestable que participó en varios mundos divergentes” (Rama,
1959: 27).
Tal
vez la lectura de Real de Azúa acerca de la oscilación entre dos “falacias reductivas” sea apropiada. Una
de ellas es la visión que tiene la clase a la que pertenece de su hacer
cultural como una variación del esnobismo, un matiz elegante del savoir faire mundano; otra sería la
visión prejuiciosa que niega la unión del talento creativo y riqueza económica
(Real de Azúa, 1964: 387/390). También parece exacta su lectura acerca de que
Susana no luchó contra ellas sino que se amoldó, se dejó llevar entre ambas.
Ante esto último deseo enfatizar que a pesar de ello supo mantener una
riquísima vida interior poética, creativa, inquieta, un afán permanente de
actuar en consideración de sus preocupaciones intelectuales y culturales.
Sin
duda su prosa no puede ser catalogada únicamente como ensayística, se
encuentran en ella aspectos autobiográficos mezclados con otros pertenecientes
a relatos de viajes, añoranzas y reflexiones críticas. Algunos aspectos que se
encuentran en sus textos son los relativos a su personalidad y sus intereses:
cómo se enfrenta a lo inesperado, su búsqueda de explorar horizontes lejanos,
descubrir nuevos campos culturales y un cierto empuje de libertad. Otro aspecto
fundamental es la importancia que tiene la poesía en su visión de mundo y en su
capacidad comunicativa. Impregnan sus páginas ensayísticas y sus elecciones
temáticas su espiritualismo y su orientación filosófica. Dos temas no menores,
también subrayados por Real de Azúa: la importancia dada a los aspectos “de lo intransferible e incomunicable de los
seres” antes que a cualquier intención política, y el sustrato francés tan
evidente en algunos rasgos de su grafía como presente en su lenguaje oral (Real
de Azúa, 1964: 391).
3.1. Génesis francesa
Algunas
puntualizaciones se imponen. En principio podemos decir que Entregas... tiene en La Licorne un antecedente transoceánico.
Si bien ambas coinciden en que son publicadas por Susana Soca, su alma mater, creadora, ideóloga y sostén
económico, así como también coinciden en su intento de promover un diálogo
entre Europa y América, las diferencias entre ambas me lleva a revisar si deben
ser tratadas como revistas diferentes. Para apoyar esta hipótesis me baso en
las distancias lingüísticas, temáticas y físicas que existen entre ambas y en
la interpretación de las palabras de la propia Susana Soca a la hora de
explicar el proyecto editorial en el que pone su mejor empeño.
Desde
el punto de vista de la lengua es preciso aclarar que La Licorne se publica íntegramente en francés (no se presenta
ningún texto que no pueda ser leído por quienes sólo conocen ese idioma),
manteniendo solamente una versión bilingüe para algunos poemas de original en
español e inglés. Entregas... está
escrita básicamente en español, incorporando textos en francés, inglés e
italiano, algunos acompañados por su traducción. Afirmar que “se editó en Montevideo en francés y español”
(Barité, 1989: 35) es poco exacto ya que existen números íntegramente escritos
en español (el número 3) y otros que incorporan varias lenguas. Entregas... podríamos afirmar que
apuesta por el bilingüismo o está dirigida a una comunidad en que la presencia
de abundantes textos en francés sin traducción no reviste dificultades.
La
incorporación de ensayos en los números revisados de La Licorne es de menor envergadura, dando relevancia a la
producción poética y narrativa. Esta revista, teniendo características de antología, intenta incluir la
producción estética americana y la europea. No solo la de su momento, ya que
aparecen textos de Sor Juana Inés de la Cruz y del Inca Garcilaso de la Vega.
En cambio en Entregas... los textos
ensayísticos adquieren gran relieve, la temática es variada y en mayor medida
se publican textos inéditos.
Sin
duda de menor importancia, pero que debemos señalar, son las diferencias de su
formato, que se deben al cambio de imprenta. En ambas se mantiene el formato
libro, La Licorne presenta dimensiones algo mayores y menor
número de páginas, no incluye imágenes. Entregas...
por su parte presenta diferencias de color en las tapas de los diferentes
números, incluye fotografías y retratos en varios números y presenta al final
en diferente color y material de papel varios anuncios de publicidad. En
ambas revistas se mantiene el bello dibujo realizado por Valentine Hugo para la
tapa.
Una de
las diferencias significativas entre ambas, a mi entender, se encuentra en el
equipo que rodea a Susana Soca en ambas revistas. En Francia se rodea de amigos
e intelectuales franceses, en Montevideo tiene por secretarios de redacción a
Ángel Rama, Guido Castillo y Ricardo Paseyro. Este cambio no es menor ya que
ellos imprimen un cierto perfil a Entregas...,
que no puede tener su antecesora francesa.
Insoslayable
es el análisis del nombre. Si bien Entregas
de La Licorne incluye desde el punto de vista léxico, a su predecesora,
¿por qué no mantener el mismo nombre si es la misma revista? Susana Soca al
elegir el nombre en París tiene presente a su tierra de manera metafórica:
Licorne se llama una “constelación
pequeña y discreta perteneciente al cielo del norte y vista del sur” (Soca,
1953: 11). Por otra parte al iniciar la nueva etapa en estas márgenes decide
alterar ese nombre de voz francesa y agregarle la palabra en español
“Entregas”. Si bien reconoce que “hubiera
habido que darle alguno del cielo del sur visto desde el norte” prefiere
retener el vocablo licorne en
recuerdo de quienes la acompañaron en esa primera aventura (Soca, 1953: 11).
Así justifica su creadora el nuevo nombre de la revista: explicando que debiera
ser “otro” pero prefiere mantener la memoria de la primera etapa.
Otro
elemento a considerar es el cambio de numeración, en los años 1947 y 1948 se
editaron en París tres números, gráficamente representados con números romanos,
al iniciar su vida montevideana, en 1953, la numeración comienza nuevamente, y
esta vez no se anuncia con números romanos sino en arabismos, y se agrega
significativamente “segunda etapa”.
En “Presentación”, que Susana Soca escribe a modo de editorial en el primer número de Entregas... , dice que existe una “relación profunda entre la Licorne francesa y la americana”. Advierte, en cambio, que los objetivos inmediatos han variado, el perfil de antología se abandona para buscar “reflejar” la visión particular del mundo que en estas latitudes se tiene; también el lugar asignado a cada lengua y el valor de intercambio entre ambas literaturas han variado. Dentro de tantos cambios lo que permanece según su directora es que “en lo invariable, se manifiesta el acuerdo de la revista consigo misma” (Soca, 1953: 11). Lo cual a simple vista parece un juego léxico.
Si
seguimos a Rama en su explicación de la creación de esta revista encontramos
algunas fisuras en los objetivos que supuestamente se plantea Susana Soca.
[...] enfrentada
a la fatalidad de su existencia aquí, en este hemisferio sur y americano, crea
una revista pensando en “la licorne
hissante et non passante [...]”. Lo que intenta es la lisa
universalización de la cultura europea, con una participación nuestra, visible
al fin, dentro de ese mundo que sigue sin conocernos [...] (Rama, 1959: 27).
Si el objetivo sigue siendo que nuestra literatura sea “visible” para el mundo europeo la revista debe ser escrita en una lengua que pueda ser leída por ellos y circular en esas tierras, lo que no parece haber pasado con Entregas... Tampoco debemos olvidar el problema del lector: parecería apropiado postular que ambas están dirigidas a diferentes lectores implícitos, uno europeo y otro rioplatence. Es fácilmente comprobable que, mientras en La Licorne aparece un texto de Borges traducido al francés en Entregas de la Licorne todos los textos de este autor aparecen en español.
Si bien la relación entre La Licorne y Entregas de La Licorne es insoslayable, ésta se debe al interés inmodificado de su directora de unir ambas culturas, a su preocupación inalterada de servir siempre a la poesía, y también la de divulgar temas de índole cultural, además de su impoluto afán de ser fiel a un pasado, de aferrarse a los ideales que la impulsaron en 1947. Esta íntima relación que imbrica las dos publicaciones puede llevarnos a tratarlas de forma indiferenciada, a creer que se trata de dos versiones de la misma revista o simplemente dos períodos diferentes, sin embargo, por las razones que expuse creo pertinente tratarlas a cada una por sus aspectos únicos como dos revistas con una raíz común.
3.2. Características generales
Habría que situar a Entregas...
entre los años 1953 y 1961, aunque su edición fue irregular: desde 1953 (en
que aparecen los números 1 y 2 fusionados en la misma entrega) hasta 1959 se
realizan nueve entregas en 12 números (debido a la frecuencia de números
fusionados) y luego por dos años no hay entregas; la última que lleva el número
16 es un homenaje póstumo a Susana Soca, que resuena como despedida. Estamos
frente a una revista que ve la luz en noviembre de 1953 y desaparece en
setiembre de 1961. Entre ambas fechas aparecieron 16 números que se concretaron
en 10 entregas, ya que la numeración pasa del 12 al 16 interrumpidamente (los
números 13, 14 y 15 no existen). Esto, más que un error en la numeración, puede
considerarse una especie de rehilamiento de la colección anterior.[1]
Se trata de una excelente edición en formato libro, con un promedio de cien páginas por número. En cada entrega se encuentran de seis a treinta textos: ensayos, poemas, fragmentos narrativos, relatos breves, piezas dramáticas, artículos de muy diversa índole (filosofía, arte, religión, biografías), crónicas y notas referidas no solamente a publicaciones sino también a películas y exposiciones. En algunos se incorporan retratos, fotografías e incluso textos facsímiles.
En tres de los trece números de Entregas..., se publicaron poemas de Susana Soca, incluyendo el número homenaje; y ninguno en los dos números revisados de La Licorne. Éstos poemas son los siguientes: “En un país de la memoria”, “Laberinto”, “Aniversario”, “Jardins Humides” (este último poema fue traducido al francés por Jules Superville). Sus textos en prosa aparecidos en Entregas... son solamente siete, ya que en varias entregas no publica más que un poema o incluso ningún texto de su autoría. “Presentación” es el texto que abre el primer número de la revista, en el cual desarrolla las motivaciones e intereses que la llevaron a esta publicación; “Poesía de Eluard” es su segundo texto destinado a presentar los poemas inéditos de este poeta en su homenaje. En el número destinado al homenaje de María Eugenia Vaz Ferreira, escribe “Memorias” prosa ensayística en la que relata las vivencias en torno al contacto personal con la poetisa y sus versos, deteniéndose en algunos aspectos de su poesía. En la siguiente entrega, Susana Soca publica un breve texto al respecto del clérigo francés, muy vinculado a un grupo de artistas vanguardistas, cuyo escrito sobre arte religioso lo continúa: “M.A. Couturier O.P”.
En 1955 Jules Superville recibe el Premio Nacional de
Poesía en Francia; aparece entonces, en un número homenaje de Entregas..., el texto “Encuentros” de
Susana Soca. “Encuentro y
desencuentro”, publicado también por Real de Azúa en Antología del ensayo uruguayo contemporáneo, refiere su viaje a Rusia
y el frustrado encuentro con el escritor Pasternak. Un fragmento de “Memorias”
y dos poemas de este autor se publican en las páginas siguientes.
“Alrededor
de The cloud of unknowing” es un
texto que aparece en el número 11 y se reedita en el número homenaje a Susana
Soca con el título “La nube de la ignorancia”; en él intenta presentar The cloud of unknowing, texto de un
místico inglés del siglo XIV. Se trata de un escrito de ascesis de valor
histórico, por ser la síntesis de varias corrientes de ese período, en un
estilo claro que interpreta la Teología Negativa. Por su parte, “Revisión” es
la página que luego aparecerá a modo de prólogo en su libro de poesía En un país de la memoria. “Retorno” y
“Kierkegaard” que se publican en el número en homenaje a Susana Soca fueron
seleccionados para este fin por Guido Castillo.
A
través de sus escritos se pronuncia acerca de diversos temas que la inquietan
pero donde se acentúa su labor como difusora de cultura es en la selección de
artículos, poemas, textos narrativos y ensayos de muy interesante envergadura
que hace de Entregas... una revista
de calidad. Al igual que Escritura es
reconocida como una revista de élite pero no de mayor influencia en el medio.
Real
de Azúa considera a Entregas... una
publicación caracterizada por el gusto exigente y la aptitud de Susana para
buscar lo mejor, pero le reconoce cierta “condescendencia
a los avances de muchos audaces”, así como también “diversas y gravosas escisiones” (Real de Azúa, 1964: 389-390).
También Rama señala la posibilidad de que la revista no haya alcanzado los
objetivos trazados por Susana Soca pero no lo atribuye al grupo que la rodeó ni
a la referida fragilidad de su carácter: “si
el camino de esa incorporación fue dudoso, si lo fue la transmisión a nuestro país
de una cultura bien conocida, no se debió a la falta de excelentes intenciones
sino a la carencia de suficientes medios” (Rama, 1959: 27). Cabe
preguntarme a qué medios se refiere, ya que recursos económicos no se
escatimaban.
La
crítica más dura es, tal vez, la de Emir Rodríguez Monegal quien considera a Entregas... un anacronismo de estilo
acrítico e impacto errático (citado por Castro Morales, 2003: 15)
3.2.1. Lengua y nación
Según Real de Azúa, su atención recayó en el continente, en la cultura americana, “aunque a veces confundió las experiencias mejores de ésta con el bizantinismo de ciertos sectores argentinos bien colocados”. Es a ésta tarea que encamina su revista, “operación pontificial entre lo nuestro y lo europeo” (Real de Azúa, 1964: 389). Rama también asevera que el objetivo es hacer visible la existencia de una literatura americana valiosa, rica, ignorada por el mundo europeo y francés especialmente (Rama, 1959: 27). Así aparecen en La Licorne (entre 1947 y 1948), entre otros, textos de: Jorge Luis Borges (“Fictions”) Felisberto Hernández, (“Le Balcon”), Pablo Neruda (“Hauteurs de Macchu-Picchu”), T.S. Eliot (“La Terre Vaine”), Garcilaso de la Vega (“Réponse de l`Inca”), Jorge Guillén (“Poèmes”), Sor Juana Inés de la Cruz (“Letter Autobiographique”).
Cuando en 1953 Entregas de la Licorne aparece en Montevideo la situación es otra. La tarea de traducción es mínima. Algunos números salen íntegramente en español y en la mayoría de los textos en francés no se adjunta su traducción al español. Solamente algunos poemas en francés, inglés e italiano fueron traducidos especialmente para aparecer en la revista, y muy pocos se publican en versión bilingüe. Probablemente algunos textos que aparecen en español sin esclarecer quien realizó la traducción hayan sido traducidos por la propia Susana Soca, como los textos de Boris Pasternak, que eran aún inéditos en su lengua original cuando aparecen en Entregas...
La forma de unir, de servir de puente entre ambas culturas cambia rotundamente al cambiar el lugar de emisión. Montevideo ya había sido nutrido vigorosamente por la literatura francesa, el intercambio para ser válido debía tener otro perfil. La literatura cosmopolita o nacional, universal o regional, ya había tenido amplios ámbitos de discusión. Montevideo no era virgen a la inclusión de la literatura europea en sus publicaciones. Esta actividad, que para Real de Azúa está revestida por el aura de lo sacro, tiene a mi entender una doble marca. Por un lado la naturaleza bivalente de la formación de Susana Soca, híbrido que parece desenvolverse con facilidad en ambientes tan disímiles como el París de la ocupación nazi y Montevideo en los años cincuenta. Por otro, su sensación de prisionera, de rehén que busca expresarse en ámbitos en que es, al mismo tiempo, natural y extranjera. Es a través de la lengua que este dilema se expresa:
Yo escribía en una lengua y hablaba en otra y la separación entre las dos, iba adquiriendo caracteres de angustia. En aquel tiempo, pensando en el mundo hispánico, hice mía la frase de Turgenieff en la que afirma haberse sentido durante años de vida en el extranjero, secretamente sostenido por el inmenso poder de su lengua. (Soca, 1953: 10)
A
pesar de ser un producto europeo, de su sólida relación con el mundo parisino,
de las profundas amistades que allí tenía, Soca es una extranjera que necesita
sentirse en casa y lo logra a través de la lengua con la que escribe. Podría
decirse que, de algún modo, la nación a la que pertenece es su lengua y que
siente el impulso irresistible, en el momento de la liberación de París, de dar
a conocer ese mundo hispanoparlante en que se mueve. Liberada París se libera
su ansia de publicar, pero en este momento lo hará desde las sombras: los
textos no son suyos (siquiera se expresa en un editorial), pero el imaginario
del que se nutre sí lo es.
Su
intensa relación con su lengua madre, el sentirse entre dos aguas (oralidad y
escritura), la búsqueda de un lugar propio –su patria–, esa particular
situación que Belén Castro Morales bellamente llama “desterritorializada y extraña” (Castro Morales, 2003: 11), son
algunas de las razones que dan origen, a mi entender, a La Licorne.
Sherban
Sidéry le dice en una carta que envía desde París y que se publica en el primer
número de Entregas... :
Lamentándose de su alejamiento, me pide, a modo de consuelo, que rehaga París para Ud. [...] “Devuélvame esa ciudad” suspira usted.
Estar lejos de París es como sentirse en exilio.
[...] Es necesario que encuentre su patria, cueste lo que cueste. (Sidéry, 1953: 177; el énfasis es mío)
La acertada exhortación de Sidéry evidencia la ya señalada ambivalencia, una cierta inseguridad y una búsqueda que, me atrevería a sugerir, Susana Soca había comenzado a resolver cuando en 1959 da sus poemas a la imprenta.
3.2.2. Homenajes y temas
En Entregas de la La
Licorne se dedican cuatro números a la realización de homenajes a poetas.
Ellos son Paul Eluard,
María Eugenia Vaz Ferreira, Jules Supervielle y, por último, la propia Susana
Soca. Solo los dos números dedicados a las poetisas uruguayas no integran otro
tema, se editan íntegramente para el homenaje. En estos números se reúnen artículos,
poemas, retratos, semblanzas del poeta homenajeado. No se intenta una revisión
de su obra o relectura sino traer a la publicación, en el caso de Paul Eluard,
María Eugenia Vaz Ferreira y Susana Soca, su memoria y en el caso de Jules
Supervielle hacerse eco de un premio. El homenaje ofrece las pautas de un
panegírico, testimonio de un adiós dolido a Paul Eluard y Susana Soca; de una
celebración pública en el caso de Supervielle; el caso aislado que reviste
otras características es, quizá, el dedicado a María Eugenia Vaz Ferreira.
La
figura de esta poetisa es para Susana Soca fuertemente simbólica, se reconoce
en ella y a través de su imagen configura su vocación por las letras (Rama,
1959: 27). Este homenaje realizado por la
revista contiene seis artículos referidos a la poesía de María Eugenia y adosa
una breve antología. Podemos inferir que el fin de Susana Soca es expresar la
fuerte admiración que siente por la poetisa, pero no deja de ser significativo
la fuerte propuesta de revaloración al poner en el escenario cultural del
Montevideo de 1954 una obra poco leída, poco reconocida en algunas esferas, y
que no era reverenciada por determinada crítica. Los artistas homenajeados por
la revista fueron para Susana Soca seres tutelares, cuyo prestigio y poder la
deslumbraban y a los cuales tuvo como modelos para la realización de su obra.
Esta
mujer formada en la cultura europea de la modernidad, dueña de una gran avidez
de conocimientos, realiza amplias lecturas dispersas sobre el vasto mundo más
allá del occidente europeo. Sus intereses filosófico-religiosos vinculados al
espiritualismo cristiano se manifiestan en sus ensayos, se ocultan en sus
poemas y aparecen en forma de elección de artículos en la revista.
Los temas abordados por Entregas...
hablan por sí mismos de los intereses perseguidos por su directora, pero más
sugestivos son los que faltan, como el no pronunciamiento acerca de temas que
estaban sacudiendo a la intelectualidad y al país en esos años que van de 1953
a 1959. Entregas... se mantiene al
margen de polémicas, de pronunciamientos políticos, de discusiones y
reflexiones que emergían por ese entonces en otras publicaciones. Silenciar
esos temas es una forma de negar su existencia, al no divulgarlos, no darles
espacio en la publicación. Al parecer el afán es mantener cierta invariabilidad
de Arte en estado puro, cierta concepción de belles lettres, de una literatura aislada de situaciones
socioeconómicas y vinculada a la cultura dominante.
El título elegido es por demás significativo al pensar la propuesta de la revista. En el caso de La Licorne una constelación es la elegida para darle nombre, un conjunto de estrellas que representarían la imagen de un ser mitológico (el unicornio). Doble referencialidad y una forma de dilatar su significado. La presencia de la esfera cósmica habla de un deseo de la revista, Susana Soca es quién está por detrás, de colocarse en los niveles celestes, de marcar una correspondencia con un plano superior, estelar. El desplazamiento de esta simbología al área de las letras encierra una visión romántica del poeta, del escritor, del artista. Pero la constelación elegida presenta un raro efecto óptico: “está” en un lugar pero solo es visible donde “no está”. Esta divergencia de imágenes puede estar evidenciando la particular situación de Susana Soca y sus dos territorios lingüísticos, o en un plano más simbólico: el mundo en el que vive y el mundo con el que sueña. Esta simbología se refuerza en el caso de la revista montevideana en cuyo nombre convergen sin conflictos el francés y el español.
3.2.3. Principales figuras
Colaboradores extranjeros que enviaban textos en su mayoría inéditos, poemas, cartas, relatos de viajes, reflexiones sobre la situación de París o de Alemania. Colaboradores de ambos márgenes del Río de la Plata, algunos extranjeros que residían aquí, otros oriundos de estas tierras que estaban en el extranjero. Toda colaboración era revisada y seleccionada por Susana Soca. Así aparecen desde el primer número textos de:
Jules Supervielle
Jean Cocteau
René Char
Paul Eluard
Henry Michaux
José Bergamín
Rafael Alberti
Fernando Pereda
Felisberto Hernández
Esther de Cáceres
Sarah Bollo
José Pedro Díaz
Ida Vitale
E. Casaravilla Lemos
Clara Silva
Roberto Ibáñez
Lorenzo Varela
Arturo Sergio Visca
Domingo Luis Bordoli
Carlos Vaz Ferreira
Emilio Oribe
Julio C. Da Rosa
Carlos Real de Azúa
Eduardo Dieste
Ricardo Paseyro
Ángel Rama
Guido Castillo
Antonio Larreta.
Luis Campodónico
Julio J. Casal
Jorge Guillén
Francisco Romero
Carlos Rodríguez Pintos
Jacobo Langsner
Sherban Sidery
M.B.A. Mendilaharsu
Pierre Jean Jouve
Henri Gouhier
Herbert Steiner
H. Von Hofmannsthal
Xavier Abril
Jacques Maudale
A. Barbaro de Teixeira
M.A. Couturier O.P.
Hans Platschek
Emil Cioran
Juan David García Bacca
R.A.C. Du Vivier
María Zambrano
Christopher Fry
Dolf Sternberger
J. Hellmut Freund
Manuel de Castro
Carlos Rodríguez Pintos
Karl Jaspers
Jean Paulhan
José Suárez
Grete Busch
André Bazin
Hildegard Jacoby
R. Botelho Gonsálvez
Karl Jaspers
Karl L. Mayer
Thomas Mann
Hohn Wain
Magdalena Harriague
Alberto Moravia
Enrique Lentini
Hans Busch
René Micha
Julio Fernández
Juan Carlos Paz
J.R. Wilcock
Boris Pasternak
Francis Ponge
Jorge Cabrera Andrade
Rudolf Pannwitz
Theo Leger
Carlos Gurmendez (h.)
Ema Risso Platero
Silvina Ocampo
Jorge Luis Borges
Adolfo Bioy Casares
Julián Marías
Orfila Bardesio
J.R. Wilcock
Pier Paolo Pasolini
Marcel Jouhandeau.
P. André Vincent O.P.
José Mora Guarnido
Martín Buber
Dylan Thomas
Thomas Merton
A. Piekre de Mandiargues
Bernard Collin
Harman Grisewood
José Aguerre
José A. Aguerre
Pablo Mañe Garzón
Alberto Paganini
Martin Buber
Elsa Morante
Luc Dietrich
Antonio Pages Larraya
Valentina
Rosen
Se
rodeó de un variado y nutrido grupo de intelectuales: algunos de generaciones
anteriores a la suya, otros muy jóvenes, como Alberto Paganini. Algunos son ya
escritores reconocidos, otros en cambio comienzan a hacerse conocer a través de
la revista.
3.2.4. Para una directora mujer: ¿un lector hembra?
En el momento de aparición de La Licorne ya existían revistas fundadas por mujeres y también revistas femeninas. Tanto La Licorne como Entregas de La Licorne no pertenecen a ese acotado número de publicaciones llamadas “para la mujer”, relacionadas al quehacer doméstico, dirigidas a consumidoras pertenecientes a la masa. Habían surgido, también, sobre todo en la experiencia norteamericana, revistas relacionadas con el movimiento feminista. Entre otras, la revista de Margaret Anderson y Jane Heap The Little Review, que se edita en un primer momento en Chicago, tendrá un rol cultural importante, podemos recordar por ejemplo que en ella se publica durante dos años Ulyses de Joyce.
El caso de Sur es relevante. Esta revista fundada en 1931 por Victoria Ocampo y sustentada por su fortuna personal, se conformó en un principio en torno a lazos de amistad y familiares, pero este emprendimiento trascendió a este grupo convirtiéndose en un referente cultural único. Fundada y dirigida por una mujer, algo muy poco común, tuvo una vida de largo aliento, una amplia difusión en América Latina y un peso decisivo en la formación de una cultura literaria moderna, ya que se publican temas cruciales y polémicas que influyeron en la visión de toda una época.
Entregas..., claro está, no se trata de una
revista de actualidades, dirigida por una mujer y dedicada a los llamados
“temas de interés femeninos”. Tampoco se trata de una revista combativa,
inmersa en los debates de su época y jugada a ideales de innovación artística.
Sus intereses no son los de transgredir una institución literaria fundando
nuevos modelos o simplemente revisando modelos consagrados y tal vez superados.
Se trata de una dócil motivación de incorporación de nuevas realizaciones de
modelos ya hegemónicos en la institución literaria. Se asemeja a cierto perfil
de Sur, por el nivel de sofisticación
y calidad, por las características sociales de ambas directoras, por su
relación con la comunidad francófona, pero no logró el nivel de difusión ni el
respeto de sus pares que caracterizan a la revista de Victoria Ocampo.
Para muchos
Susana Soca [...],
fue una mujer de gran fortuna que puso al servicio de la cultura a través de su
gestión en Amigos del Arte o en la edición de una revista de alta calidad para
una reducida elite intelectual, las Entregas
de la Licorne, con lo que sería, a escala de nuestro pequeño país, una
Victoria Ocampo, y muy poco se vería de lo que fue realmente la obra de su
inteligencia y de su sensibilidad. (Rama, 1959: 27)
Entregas... una revista de calidad, una revista de elite,
que no parece haber tenido mayor influencia en el medio, ¿a quién está
dirigida? ¿Para quién se escribe desde sus páginas? ¿Quién es el lector
implícito en esta revista? Esther de Cáceres al referirse a la obra de Susana
Soca habla de “el buen lector” y “sobre todo el poeta” que será el que
descubra la “experiencia intensa”
escondida en sus escritos (De Cáceres, 1964: 11).
Existe entonces un buen lector que podrá llegar a la experiencia a otros
vedada, un poeta, tal vez, que logra ver la luz de esa constelación lejana.
Cabe preguntarnos cuántos franceses, cuántos europeos leen Entregas... para que podamos postular una real divulgación de la literatura de estas márgenes más allá del Atlántico. Según datos relevados por Álvarez Márquez, en Le Figaro Littéraire se da una buena acogida a la publicación de La Licorne (Álvarez Márquez, 2001: 89). Cabe pensar que no son muchos los lectores más allá del Plata, los que leen la revista en Montevideo. Sin duda es una revista dedicada a una cierta elite, muy bien delimitada.
Reflexiones y cuestionamientos.
A modo de conclusión
Ante
los datos relevados persisto en postular a La
Licorne y Entregas de La Licorne como dos momentos de
enunciación separados en el tiempo, diferenciados por la comunidad lingüística
a la que van destinados. Por las particulares condiciones de enunciación las
realizaciones en que se concretan pueden valorarse como dos revistas
diferenciadas, aunque íntimamente relacionadas.
El
encuentro con La Licorne y Entregas de La Licorne es el ingreso a áreas valiosas de la actividad
literaria de nuestro país, este encuentro despierta interrogantes y
cuestionamientos acerca del rol que cumplieron entre sus pares y aún después de
su desaparición, en la configuración de un patrimonio cultural. El espacio en
el que se mueven estas dos revistas es el de la cultura, pero cabe preguntarnos
cómo se inscriben y cómo influyen en él. También surge la interrogante acerca
de quién es el destinatario presupuesto en estas revistas.
Susana
Soca publica textos de sus amigos, de algunos colaboradores y en menor número
textos suyos, paga muy bien sus colaboraciones, selecciona y edita lo que le
gusta leer, y busca en la construcción de ese mundo que configura en torno a
sus revistas un territorio propio y libre, como en sus versos. Su intento no es
la configuración de nuevas teorías ni tomar una postura en las controversias
literarias; tampoco persigue la trascendencia personal a través del arte. ¿Qué
persigue al fundar una revista? Comunicar, comunicarse, hacer llegar algo del
decir americano en Europa, traer algo de Europa a este “hemisferio sur y americano” (Rama: FECHA 27)
Pasajera
en tránsito entre dos culturas construye dos revistas que dan cuenta de sus
inquietudes personales al mismo tiempo que dialogan con la intelectualidad de
su época. En algunas áreas este diálogo es a través del silencio. París, 1947.
Montevideo, 1953. El movimiento feminista ha avanzado mucho, el lugar de la
mujer en la sociedad, en la política, en la cultura, está cambiando, sin
embargo esta mujer no da muestras de notarlo, a no ser de una forma pragmática:
funda una revista. En 1947 Un cuarto
propio tiene veinte años de publicado. El
segundo sexo se gestó en el mismo París en que sale La Licorne solo un año antes, sin embargo no se dedican textos a
Simone de Beauvoir o a Virginia Wolf.
No hay
lucha en las páginas de La Licorne y Entregas de La Licorne sino plácida prédica de una cierta forma de hacer y
de leer la literatura. Tradición y renovación, pasado y presente, dos mundos en
perpetua oscilación en la poesía y en la prosa de Susana, pero no se encuentran
en ellas ni vestigios de interés por trascender su presente histórico a través
de la consagración por las letras. Su comportamiento con la postulación
estética es de inestable docilidad, meneo entre una débil rebeldía y el apego
fiel a lo establecido. Susana Soca parece permanecer atada a los ideales en los
que fue formada, a sus modelos de juventud más temprana o a la generación que
la precedió. Al mantenerse ligeramente al margen de los temas de mayor
discusión, más afincada en la tradición, en la fidelidad a valores antiguos y a
sus profundas raíces católicas condicionó el nivel de aceptación y recepción de
la revista. Este mantenerse al margen
fue lo que llevó quizá a Borges a escribir en el poema homenaje publicado en
Entregas de La Licorne Nº 16: “miraba desde fuera/ las formas, el tumulto y
la carrera” (17).
La Licorne y Entregas
de La Licorne dan testimonio de una
época y de una forma de hacer crítica y literatura. En la dicotomía
conservadurismo/ renovación, tal vez debamos catalogarla como una revista
conservadora, que no intenta transformar la institución literaria ni afirmar
una “nueva literatura”. Se trata de una publicación elegante, sofisticada, en
la que se incluyen textos de muy variada índole, donde confluyen varias lenguas
y varias generaciones. Por estas características su pronunciamiento en las
áreas de debate es ambiguo o nulo. Si bien su búsqueda va por carriles muy
diferentes a la renovación, al incluir en sus páginas a jóvenes, a escritores o
textos no conocidos, logra instalarse en una forma de enunciación particular,
original y rica; todo lo cual la coloca en las esferas de construcción de un
patrimonio cultural valioso. Difícil es entender desde esta perspectiva el
polvo que cubre su recuerdo, en el decir de Belén Castro Morales el “prolongado olvido” en el que descansa su
obra (Castro morales, 2003: 11). ¿Debemos pensar, acaso, que una mujer no debe
aventurarse en este fértil terreno de las revistas porque está “biológicamente incapacitada”?, como dice
Rodríguez Monegal (citado por Castro Morales, 2003: 15); o será, tal vez, que
si lo hace su labor está condenada a la subvaloración, a la mirada
condescendiente, al olvido.
Ruffinelli
en el “Prólogo” de la guía realizada por Barité y Ceretta habla de una vida
aparente y otra secreta de las revistas literarias (Ruffinelli, 1989: 5). Me
pregunto si secreta, dócil y cautamente nutrió esferas de la cultura uruguaya
aún sin revisión, sin rescate. En el diálogo con las revistas de su tiempo, sus
antecesoras y las que la siguieron, La
Licorne y Entregas de La Licorne tienen un sitial, una
participación que merece cierto crédito. En un válido intento de recuperación
del pasado e investigación de las fuentes que nutrieron nuestro imaginario, el
descubrimiento de esa vida secreta puede significar una valiosa veta que espera
una exploración cuidadosa.
La
obra de Susana Soca tiene un fuerte matiz de mecenazgo: muchos de los que se
vincularon con ella no hubieran podido publicar o asegurarse un espacio donde proyectar su obra sin su apoyo. Su
“obra” literaria más importante fue la publicación de las revistas que
permitieron a escritores, ensayistas, poetas, dar a conocer su trabajo. Influyó
también para que pudieran publicar en otras revistas y concretar en libros sus
obras. En las revistas no busca su promoción personal, no son sus escritos los
que ocupan un lugar protagónico sino que impulsa la obra de otros escritores.
Pero allí no se queda su labor, también colaboró con las carreras de artistas
en las artes plásticas, en la danza, el teatro.
La
imagen de “mujer inacabada” que
maneja Loustaunau da cuenta de esa incompletud que asoma en su obra poética y
en sus ensayos, pero más adecuada podría ser la de “mujer en construcción”
(Loustaunau, 2001: 1020). Si bien puedo concordar en que su obra se truncó
tempranamente no me parece acertado pensar que su labor se “haya marchitado antes de enraizar en el
campo cultural uruguayo” (Castro Morales, 2003: 12). Tal vez se pueda
aventurar que las raíces no son claramente perceptibles aún.
Si se puede hacer una comparación con la acertada frase de Onetti
“Quijano era Marcha”, Entregas... es Susana Soca, sin ella no
sobrevive más que para recordarla, Susana es el soporte económico y la razón de
ser de ambas revistas, no existe un grupo consolidado, fuerte, con ideales
comunes llevando a cabo la publicación, ésta se hace en torno a una
personalidad. Entregas de La Licorne
es Susana Soca y Susana Soca es lo que logró hacer visible y lo que dejó
secretamente en Entregas de la Licorne.
SOCA, Susana. En un país de la
memoria. Montevideo, Edición “La Licorne”, 1959.
––––––––––. Noche
cerrada. Montevideo, Edición “La Licorne”, 1962.
––––––––––. “Presentación”, en Entregas de La Licorne, Nº 1-2 (Segunda época). Montevideo,
1953.
––––––––––. “Poesía de Eluard”, en Entregas de La Licorne, Nº 1-2 (Segunda época). Montevideo,
1953.
––––––––––. “Memorias”, en Entregas
de La Licorne, Nº 3. (Segunda época). Montevideo,
1954.
––––––––––. “M.A. Couturier O.P”, en Entregas de La Licorne, Nº 4. (Segunda época). Montevideo, 1954.
––––––––––. “Encuentros”, en Entregas de La Licorne, Nº 7. (Segunda época). Montevideo, 1956.
––––––––––. “Encuentro y desencuentro”, en Entregas de La Licorne, Nº 9-10. (Segunda época).
Montevideo, 1957.
––––––––––. “Alrededor de ´The cloud of unknowing`”, en Entregas de La Licorne, Nº 11. (Segunda época). Montevideo, 1959.
––––––––––. “Revisión”, en Entregas
de La Licorne, Nº 12 . (Segunda época). Montevideo, 1959.
––––––––––. “Retorno”, en Entregas
de La Licorne, Nº 16. (Segunda época). Montevideo,
1961.
––––––––––. “Kierkegaard”, en Entregas de La Licorne, Nº 16. (Segunda época). Montevideo,
1961.
ÁLVAREZ MÁRQUEZ, Juan. Susana
Soca, esa desconocida. Montevideo, Linardi y Risso, 2001.
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SOSNOWSKI, Saúl, coord. La cultura de un siglo. América Latina en sus revistas. Madrid-Buenos Aires, Alianza Editorial, 1999.
LA LICORNE
I
1947
Éditions de
La Licorne.
Paris
Cahiers trimestrales
de littérature
Publiés sous la
direction de Susana Soca
Textes reunís par
Roger Caillois et Pierre David.
Sommaire
Jules Supervielle. Genèse.
Jorge Luis Borges. Fictions .
Didier Desroches. Je vis Toujours.
Maurice Blanchot. L` idylie.
Georges Shehadé. S` il Neige.
Felisberto Hernández. Le Balcon.
Pablo Neruda. Hauteurs de Macchu-Picchu.
Octave Nadal. Corneille et la notion du sublime.
T.S. Eliot. La terre vaine.
Garcilaso de la Vega. Réponse de l`inca.
René Daumal. La mère-mot.
Charles-Albert Cingria. Vair et Foudre.
Charmide. La baraque.
Georges Garampon. Images des anges.
Senacour. Isabelle.
LA LICORNE
III
Automne 1948
Éditions de La
Licorne.
Paris
Cahiers trimestrales
de littérature
Publiés sous la
direction de Susana Soca
Textes réunìs par
Roger Caillois, Pierre David, Pierre Leyris et Sherban Sìdery.
Sommaire
Jorge Guillén. Poèmes.
Robert Musil. Le merle.
Sor Juana Inés de la Cruz. Letter Autobiographique.
Roger Caillois. Space americain.
Jorge Rojas. Sonnets.
Alexis Remizov. Lettre a Dostoievski
Pierre Jean Jouve. Chemin des Artistes
Rafael Alberti. L´Epouvantail. Acte I. Scène II
R. M. Forster. Au
Fil de l`Inde
René Char. Poème
Eduardo Zalamea Borda. Premier Sang
Gerard Manley Hopkins. Trois Sonnets Scotistes
Alfonso Reyes. Les
derniers sept sages
Marcel Biziaux. Le Quai
Jean Grosjean. Variations
sur le temps
María Zambrano. Le regard de Cervantes
Georges Berberg. Fils du Pays
Wladimir Weidlé. Cherchez l`Art Seul ...
Henri Thomas. Théophile
ENTREGAS DE LA LICORNE
Nº 1-2
2ª Época.
Año I. Noviembre 1953.
Sumario
I. Homenaje
a Paul Eluard
Presentación.
Jean Cocteau. Portrait de Paul Eluard.
René Micha. El que inspira.
José Bergamín. Nuestra sombra no apaga el fuego.
René Char. Nicolás de Stäel.
Susana Soca. Poesía de Eluard.
Paul Eluard. Bason
dèdoré de mes rèves.
II.
Francisco Romero. Descartes, Spinoza y Leibniz.
Jorge Luis Borges. La apostasía de Coifi .
Rafael Alberti. Corot.
José Bergamín. Ahora que me acuerdo...
Fernando Pereda. Sucesos Reales.
Felisberto Hernández. Lucrecia.
Carlos Rodríguez Pintos. Diez canciones del “Cancionero de
camposecreto”.
Carlos Real de Azúa. Conversión, desilusión y dilema en torno a
la obra de Arthur Koestler.
Silvina Ocampo. La vida infinita.
Julián Marías. El itinerario hacia dios del P. Gratry.
Orfila Bardesio. El laud en el bosque.
Carlos Gurméndez (h.). La interiorización del arte.
Eduardo Dieste. Invención franciscana.
Ema Risso Platero. La magia eterna.
Ricardo Paseyro. La poesía esencial de Saint-John Perse.
Ángel Rama. Martí, poeta visionario.
Guido Castillo. El taller Torres García.
Hellmut Freund. Arte fotográfica. Alrededor de la producción
de Arnoy Jeanne Mandello.
Jacobo Langsner. “En attendant Godot” de Samuel Beckett.
Sherban Sidery. Carta desde París.
Antonio Larreta. “The living room” de Graham Greene.
Esther de Cáceres. Nota a “La invención de Morel”.
Sin firma, Jean Baruzi.
Ilustraciones
Valentine Hugo. Retrato de Eluard.
Mandello. Cartuchos.
Mandello. Vitraux vegetal.
Mandello.Otoño.
Nº 3
2ª Época.
Año II. Mayo 1954.
Sumario
Homenaje a
María Eugenia Vaz Ferreira.
Susana Soca. Memorias.
Alberto Zum Felde. Las dos islas de los cánticos.
M.B.A. Mendilaharsu. María Eugenia Vaz Ferreira.
Esther de Cáceres. María Eugenia Vaz Ferreira y la experiencia
poética.
Sarah Bollo. Conciencia estética de María Eugenia Vaz
Ferreira.
Ángel Rama. Espiritualidad creadora.
Antología de María Eugenia Vaz Ferreira
Nº 4
2ª Época.
Año II. Agosto 1954.
Sumario
Pierre Jean Jouve. Ante el espejo.
José Bergamín. Medea la encantandora.
Henri Gouhier. Maine de Biran.
Enrique Casaravilla Lemos. Poemas.
Adolfo Bioy Casares. Clave para un amor.
Clara Silva. Tres sonetos a Delmira Agustini.
Herbert Steiner. Presentación de Hofmannsthal.
Hugo Von Hofmannsthal. Los caminos y los encuentros.
Xavier Abril. José María Eguren o la poesía simbolista.
Carlos Gurméndez (h). Unamuno y la esperanza española de ser.
Ricardo Paseyro. Poemas.
Jacques Maudale. Georges Bernanos y el espíritu de la
infancia.
Guido Castillo. Tres fragmentos de “Don Juan, el zorro” de
Francisco Espínola.
Crónicas
Annie Barbaro de Teixeira. Kautilya, precursor indio de Maquiavelo.
Susana Soca. M.A. Couturier O.P.
M.A. Couturier O.P. Ideas sobre arte y religión.
Esther de Cáceres. Adiós a Eduardo Dieste.
Sherban Sidery. Carta desde París
Hans Platschek. Informe sobre Alemania.
Lorenzo Varela. En torno a “Las uvas y el viento”.
José Bergamín. Los últimos versos de Unamuno.
Nº 5-6
2ª Época.
Año III. Setiembre 1955.
Sumario
Emil Cioran. El continente perdido.
Jorge Guillén. La hermosa y los excéntricos.
Juan David García Bacca. Plan de filosofar en cristiano, según San
Agustín.
R.A.C. Du Vivier. Christopher Fry.
Christopher Fry. Observación de Venus.
María Zambrano. Ad sum.
Susana Soca. En un país de la
memoria.
Dolf Sternberger. Sobre el sentimiento de lo extranjero.
Ida Vitale. Poemas.
Felisberto Hernández. Explicación falsa de mis cuentos.
Guido Castillo. Las fuentes alegres de la poesía.
Carlos Real de Azúa. Una carrera literaria.
Ángel Rama. Temas tradicionales.
Crónicas
J. Hellmut Freund. Albert Schweitzer y su polifonía vital.
José Pedro Díaz. Gérad de Nerval.
Luis Campodónico. Una concreción de la nueva música.
Arturo S. Visca. José Morosoli, un narrador.
Manuel de Castro. Julio J. Casal.
Julio J. Casal. Dos sonetos.
Ausencia y presencia de
Claudel
Una experiencia teatral.
ENTREGAS DE LA
LICORNE
Nº 7
2ª Época.
Año IV. 1956.
Homenaje a
Jules Supervielle.
Sumario
I
Jules Supervielle. Les suites d`une course.
Esther de Cáceres. Lección del poeta Jules Supervielle.
Felisberto Hernández. El ladrón de niños.
Carlos Rodríguez Pintos. Algunas palabras en torno a un soneto.
Susana Soca. Encuentros.
II
Karl Jaspers. Schelling y Caroline.
Emilio Oribe. La corona del olvido.
Jean Paulhan. Los temas.
Silvina Ocampo. Persuasión del sueño.
José Suárez. Juicios y prejuicios sobre el Japón.
Fernando Pereda. Pero hay que callar más pronto.
Grete Busch. Mozart en Sussex.
III.
Crónicas
Arturo S. Visca. Itinerario de la poesía de Líber Falco.
André Bazin. Lola Montes.
Hildegard Jacoby. El arte etrusco.
R. Botelho Gonçálvez. A cinco siglos de Frá Angélico.
Nº 8
2ª Época.
Año IV. 1956.
Sumario
Karl Jaspers. Thomas Mann, intérprete de nuestra época.
Karl L. Mayer. La carrera de Thomas Mann como escritor.
Thomas Mann. Schiller y Goêthe.
Dylan Thomas. Cinco poemas.
Juan Carlos Onetti. Historia del caballero de la rosa y de la
virgen en cinta que vino de Liliput.
Roberto Ibáñez. Trilogía de la creación.
Juan David García Bacca. Pidiendo un Ortega y Gasset desde dentro.
Ricardo Paseyro. Música para búhos.
Hohn Wain. La novela de Froulish.
Magdalena Harriague. Palabras para un cadáver.
Alberto Moravia. Notas sobre la novela.
Enrique Lentini. Poema.
Hans Busch. Mozart en la ópera.
Julio Fernández. Cartas.
Juan Carlos Paz. Introducción al dodecafonismo.
Crónicas
J.R. Wilcock. Notas sobre “The quiet Americam”.
Arturo Sergio Visca. Anthologie de la poesie Ibero-americane.
Alberto Paganini. Julio C. Da Rosa o las posibilidades de un
estilo menor.
José Suárez, Antonio Larreta,
Guido Castillo. En torno al film de Max Ophüls,
Lola Montes.
ENTREGAS DE LA
LICORNE
Nº 9-10
2ª Época.
Año IV. 1957.
Sumario
Susana Soca. Encuentro y
desencuentro.
Boris Pasternak. Dos poemas.
Boris Pasternak. Memorias.
Francis Ponge. L`abricot.
Jorge Cabrera Andrade. Aurosia, nuevo planeta.
Rudolf Pannwitz. Platón, el mediterráneo y el misterio óptico.
Theo Léger. Melancolie de la terre.
Theo Léger. Memoire.
J.R. Wilcock. Diálogos con el portero.
Pier Paolo Pasolini. L`Italia.
Fernando Pereda. Abrazando brotan abrazos.
Marcel Jouhandeau. La
muerte de la duquesa de Choiseul Praslin.
Crónicas
P. André Vincent O.P. Arquitectura sagrada moderna.
Harman Grisewood. Las nuevas artes del siglo XX.
José Aguerre. Sentido amoroso y teologal del “Santos Vega”
de Fernán Silva Valdés.
José Mora Guarnido. El juglar.
Guido Castillo. “El costado del fuego” de Ricardo Paseyro.
Notas
S. Albert
Beguin.
Arturo Sergio Visca. Shakespeare y el cine. Ricardo III.
Domingo Luis Bordoli. Lanza del Vasto.
ENTREGAS DE LA
LICORNE
Nº 11
2ª Época.
Año V. 1958.
Sumario
Carlos Vaz Ferreira. Posibles diálogos sobre temas de arte.
Susana Soca. Alrededor de “The
cloud of unknowing”.
Anónimo. La nube de la ignorancia.
Algunos textos ejemplares.
Emilio Oribe. Las serpientes eternas.
Martín Buber. Es menester seguir lo común al hombre.
José Bergamín. Volver.
Dylan Thomas. Holy Spring.
Thomas Merton. Sports without blood.
Boris Pasternak. Memorias. Los años del novecientos.
André Piekre de Mandiargues. Fuego de brasa.
Bernard Collin. Orfeo.
Juan Carlos Onetti. El regalo.
Ema Risso Platero. La magia eterna.
Crónicas
Antinio Pages Larraya. Macedonio Fernández. Un payador.
José A. Aguerre. Sentido amoroso y teologal del “Santos Vega”
de Fernán Silva Valdés.
Notas
Guido Castillo. “Paso de la noche” de Esther de Cáceres.
Pablo Mañe Garzón. Alberto Ginastera.
Alberto Paganini. Notas al “Tratado de la llama” de José Pedro
Díaz.
ENTREGAS DE LA
LICORNE
Nº 12
2ª Época.
Año VI. 1959.
Sumario
Boris Pasternak. Memorias. Los años del novecientos.
Henry Michaux. Mescaline.
Martin Buber. Es menester seguir lo común al hombre.
Fernando Pereda. Tres poemas.
Elsa Morante. Alibi.
Julio C. Da Rosa. Contrabandista.
Ana Frank. El hada.
Ricardo Paseyro. Cuatro poemas.
Luc Dietrich. Emblemes vegetaux.,
Susana Soca. Revisión.
Susana Soca. Laberinto.
Crónicas
Arturo Sergio Visca. El hombre y la naturaleza en la narrativa de
Juan José Morosoli.
Valentina Rosen. Reflexiones durante un viaje a la India.
Notas
Guido Castillo. “La corteza de la letra” de José Bergamín.
Guido Castillo. “El pobre de Asis” de Nikos Nazantzaki.
ENTREGAS DE LA
LICORNE
Nº 16
1961.
Homenaje a
Susana Soca
Sumario
E.M. Cioran. Elle n`etait pas d`ici.
Marcel Jouhandeau. Enlèvement.
José Bergamín. Paisaje del
recuerdo.
Jorge Luis Borges. Susana Soca.
Juana de Ibarbourou. Susana Soca.
Jules Supervielle. Susana Soca.
Jorge Guillén. Susana Soca.
Carlos Sabat Ercasty. Un recuerdo de Susana Soca.
Lanza del Vasto. A Susana Soca.
Alvaro Armando Vasseur. Presencia de Susana Soca.
Guiseppe Ungaretti. Susana Soca.
Henri Michaux. Souvenir de Susana Soca.
Esther de Cáceres. Canto herido.
María Zambrano. Ausencia de Susana Soca.
Sherban Sidery. Nous ne nous vernos plus surterre.
Marcel Jouhandeau. Recuerdo
de Susana Soca.
Emilio Oribe. A Susana Soca.
Enrique Lentini. Soledad y poesía de Susana Soca.
Ricardo Paseyro. Susana Soca y su poesía.
Guido Castillo. Transparencia y misterio de la poesía de
Susana Soca.
Susana Soca. Aniversario.
Susana Soca. Jardins Humides.
Susana Soca. Retorno.
Susana Soca. Kierkegaard.
Susana Soca. “La nube de la ignorancia”